Nuestra página utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Continuando en la web asumimos que nos das permiso para su utilización, más detalles en nuestro aviso legal. Cerrar

tendencias

¿De qué nos sirve la memoria? Según Norman “el conocimiento debería estar en el mundo en vez de en nuestra cabeza”.

Con esta sentencia quiere exponer que, por ejemplo, si nos acercamos a una puerta, debería ser obvio si se debe empujar o tirar para abrirla, o si estamos utilizando un fogón, debería ser obvio qué botón sirve para encender cada quemador.

No deberíamos tener que recordar estas cosas, pues su mismo diseño las hace obvias. Este es el mismo principio que encontramos tras el concepto de “ayuudas mnésicas ambientales”.

Desde no hace muchos años que saltaron las alarmas acerca de la correlación entre “la edad” y “el riesgo de padecer Alzheimer”, la preocupación sobre los temas de memoria han ido aumentando.

Pero si nos bajamos por un momento de esa ola de pensamiento y reflexionamos sobre la verdadera utilidad de la memoria en nuestros tiempos, podríamos llegar a concluir que ya no la necesitamos.

La dirección actual en la que evolucionamos no cuenta con la memoria.Foto: knezeves

La dirección actual en la que evolucionamos no cuenta con la memoria.Foto: knezeves

 

Con la llegada en el año 2000 de internet y el uso que cada uno hacemos de las nuevas tecnologías -calendarios informatizados, agendas electrónicas, relojes que nos avisan de citas y fechas señaladas, móviles que escanean caras para recordar sus nombres, dispositivos GPS adheridos a objetos para que no se nos pierdan,.. etc- .¿Quién necesita memoria?

En este artículo publicado en la prestigiosa revista Science se analiza el efecto que las nuevas tecnologías tienen sobre nuestro cerebro y su conectividad. Lo que descubren es que la tecnología no sólo moldea nuestra conducta a nivel conductual sino que además nos está moldeando la conectivdad cerebral, adaptándola a entornos más flexibles y volátiles, muy distantes de lo que era el cerebro mucho antes. Otra forma de entenderlo sería con la siguiente metáfora: antes nuestra habilidad para escribir a mano era fundamental para comunicarnos y hacer difusión del conocimiento, sin embargo ahora, escribir a mano es una habilidad cada vez menos necesaria y que probablemente dentro de miles de años (si esto sigue así y aquí…) habrá desaparecido. En ese futuro que estamos planteando la predisposición innata con la que nacerán los bebés ya no será hacia la escritura manual, será, por ejemplo, hacia la escritura por ordenador. Y será en ese momento cuando si “nuestro hijo” no ha aprendido aún a escribir por ordenador le llevaremos al médico. Porque nuestro cerebro, ya habrá cambiado.

Pero esta reflexión va un poco más allá, y es que además de cuestionarnos la utilidad de la memoria en nuestros tiempos, nos cuestionamos la posibilidad real de su correcto funcionamiento. En la era digital que vivimos, sobreestimulados y bombardeados por la abudante información que se genera cada segundo y que nos llega, ¿quién es capaz de memorizar todo lo que nos ocurre? y lo que es aún más dificil e importante…

¿Quien es capaz de separar la información relevante de la irrelevante?

Apoyar proyecto

¿Te gusta la idea? Apóyala y ayúdanos a seguir investigando.