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Tecnología

Según la organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades cardiovasculares (ECV) se deben a “trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos”, como por ejemplo ataques cardiacos, hipertensión o insuficiencia cardiaca. Las principales causas de una enfermedad vascular son el consumo de tabaco, la inactividad física y una alimentación poco saludable.

Según una nota descriptiva de la OMS las ECV son la principal causa de muerte en todo el mundo. Esta enfermedad afecta por igual a ambos sexos, aunque más del 80% de las enfermedades cardiovasculares se producen en países de ingresos bajos y medios. Se estima que para el año 2030 morirán aproximadamente 23,3 millones de personas por ECV.

Un equipo de investigadores de la universidad de Northwestern y de la universidad de Illinois en Estados Unidos, ha creado un dispositivo móvil a través de un parche similar a la piel del ser humano totalmente invisible capaz de avisar a la persona que lo esté utilizando si está sufriendo problemas cardiovasculares en ese momento.

Foto Seattle Municipal Archives (Licencia creative commons)

El dispositivo es capaz de avisar a la persona si está sufriendo problemas cardiovasculares en menos de 30 segundos. Foto: Seattle Municipal Archives (Licencia creative commons)

El parche es capaz de detectar cualquier tipo de problema asociado al corazón debido a que puede procesar la temperatura corporal, la persona que lo esté usando verá que el parche ha cambiado de color si está sufriendo algún problema en menos de 30 segundos. Esta tecnología utiliza aproximadamente 3.600 cristales líquidos que detectan el calor corporal de la persona.

Funciona analizando el flujo de la sangre y la tasa de hidratación de la piel, posteriormente los datos son transmitidos a un algoritmo que interpreta los resultados y en función de ellos muestra en el parche un determinado color en base a la temperatura de la piel en la zona del cuerpo donde esté siendo empleado, y todo ello en menos de 30 segundos.

Los autores del estudio publicado en la revista Nature Communications, sostienen que este dispositivo es el primero que detecta tan fácilmente los problemas de corazón, y que además mide la sequedad de la piel de manera que al beneficiario del producto no le resulte invasivo. El parche puede utilizarse todo el día, la persona que lo esté utilizando no lo notará, debido a que es inalámbrico y muy cómodo, ya que se ajusta a la textura de la piel y adapta los sensores a ella.

Este tipo de tecnología podría mejorar la calidad de vida de las personas que sufren problemas cardiovasculares, aunque no debemos olvidarnos que es importante la prevención de este tipo de enfermedad debido a su incidencia en la población, evitando hábitos no saludables, e incluyendo en nuestra rutina diaria una dieta equilibrada y actividad física.

¿Es posible controlar el cerebro de otra persona a kilómetros de distancia? Según el estudio de un equipo de neurocientíficos de la universidad Washington, en Estados Unidos, parece ser que sí. Lo que pensaba un participante era ejecutado por otro situado a 1500 metros de distancia. Esto hace posible que se produzca una comunicación cerebral aunque sea a nivel inconsciente.

El estudio, realizado por Rajesh Rao, Matthew Bryan, Andrea Stocco y colaboradores, pone de manifiesto que las comunicaciones cerebrales podrían ser una realidad en un futuro próximo, y ha sido publicado en la revista científica PLoS ONE. El equipo de científicos ha logrado conectar dos cerebros a más de un kilometro de distancia mediante una plataforma conectada a internet mientras los dos participantes jugaban a un videojuego que consistía en defender a una ciudad de un ataque enemigo.

Uno de los participantes podía ver el juego en la pantalla, pero sin poder disparar a los enemigos. El otro participante es el que tenía en la mano el disparador, que de modo contrario no podía ver la pantalla del videojuego. Este sistema permite registrar la actividad cerebral de un sujeto y convertirla en pulsos electricos en el cerebro de otro.

Para este estudio se utilizó un sistema de  electroencefalografía que se encargaba de registrar las señales eléctricas que producía el cerebro del participante que estaba concentrado en disparar. El participante que tenía que ejecutar los disparos llevaba un aparato de estimulación magnética transcraneal en el cerebro para controlar sus señales motoras.

Foto de Tim Sheerman-Chase (Licencia de Creative Commons)

Se podrían conectar dos cerebros a más de un kilometro de distancia mediante una plataforma conectada a internet. Foto de Tim Sheerman-Chase (Licencia de Creative Commons).

 

Queda constancia que las nuevas tecnologías hacen posible que se produzcan cosas que en un pasado cercano eran imposibles de imaginar. Quién diría que el control remoto de cerebros puede ser una realidad gracias a un software que se encargaba de descodificar las señales eléctricas del participante emisor para enviarlas por internet y proceder a su codificación para que el participante que recibía dicho mensaje pulsara el disparador, y todo ello en tan solo 650 milisegundos.

Andrea Stocco, coautor del estudio, explicaba que para un correcto funcionamiento del sistema es importante que el emisor y el receptor hicieran su trabajo, es decir, uno identificar el peligro y el otro pulsar el disparador. El equipo primero realizó un estudio piloto y posteriormente uno experimental, los sujetos eran ajenos a la tecnología utilizada y el software se desarrollo de manera que permitía que se realizara el trabajo sin necesidad de intervención durante el experimento. El periodo de ensayo se produjo en un periodo de tres meses por tres parejas diferentes de participantes y alcanzó una eficacia de entre  25% a un 83%.

Dicho estudio se compara con la investigación realizada por Giulio Ruffini, investigador español de la empresa starlab, en el que se creó un sistema que permitía un tipo de comunicación telepática y donde la mayor diferencia consistía en demostrar que es posible transmitir información de un cerebro a otro de forma consciente sin necesidad de estimular el cortex motor tal y como hacen Stocco, Rao y colaboradores.

El equipo de neurocientíficos de Washington sostiene que un futuro se podría romper la barrera del lenguaje y hacer posible la transmisión de pensamientos simples, esto podría ser un paso importante a nivel tecnológico y mejorar la calidad de vida de muchas personas que padecen diversos problemas. Aunque tal vez haya otras empresas con otros fines que estén interesadas en este sistema y en ese aspecto Stocco y colaboradores se plantean la existencia del dilema moral y los riesgos que podrían suponer  la comunicación entre cerebros.

¿Cómo funciona la impresión 3D? Esta máquina es capaz de realizar “impresiones” a partir de diseños en 3D por ordenador, creando maquetas volumétricas. En la actualidad, cada vez está más extendido su uso en medicina ya que permitiría adaptar cada pieza fabricada por la impresora 3D a las características de cada paciente. Dispositivos más veloces de estas máquinas podrían llevar la micro impresión 3D de los laboratorios a la industria médica y electrónica.

Estas impresoras son capaces de imprimir estructuras del tamaño de unos cientos de nanómetros, pudiendo así realizar “stents” cardíacos, microagujas para vacunaciones indoloras y recipientes para el crecimiento de células y tejidos. ¿Podría también crear estructuras nanométricas del cerebro?

La compañía Nanoscribe, del Instituto de Tecnología Karlsruhe, en Alemania, está desarrollando una microimpresora 3D que permite crear complejas microestructuras en un tiempo record, concretamente lo hace 100 veces más rápido que las impresoras 3D en la actualidad.  Michael Thiel, Científico de Nanoscribe, asegura que la nueva tecnología puede crear las microestructuras en menos de un minuto, lo que sin duda revolucionaria el sector médico en la actualidad, pudiendo ser más rápidos y eficientes en la creación de estructuras dirigidas a mejorar la salud de los pacientes.

Foto de Ultra-lab (Licencia creative Commons)

Con impresiones 3D podrían crearse stents cardíacos y microagujas para vacunaciones indoloras entre otros. Foto de Ultra-lab (Licencia creative Commons).

Estas impresoras están siendo utilizadas para la investigación de materiales que podrían funcionar como catalizadores o generar estructuras más fuertes y ligeras. Sin embargo, la compañía espera que sus máquinas 100 veces más veloces puedan encontrar un uso comercial ya que Según Thiel, hay empresas de medicina, ciencia y nanotecnología que han mostrado su interés en estos equipos, ya que esta nueva tecnología podría, de manera rápida y económica, realizar estructuras de polímero que podrían ser utilizadas para realizar estructuras metálicas.

La tecnología utilizada detrás de estas microimpresoras 3D se denomina polimerización de dos fotones y funciona enfocando pequeños pulsos ultra cortos de luz láser cercano a un material sensible a la luz. Ese material se solidifica en los puntos de foco, de forma que el láser se mueve en tres dimensiones creando un objeto tridimensional.

Las impresoras que podemos encontrar en la actualidad mantienen el láser fijo y mueven el material sensible a través de los tres ejes con un sistema mecánico que hace tardío el proceso de impresión. Para una impresión más veloz, la nueva herramienta de Nanoscribe utiliza pequeños espejos móviles que reflejan el rayo láser en diferentes ángulos. Lo más pequeño que se puede crear con esta impresora mide cerca de 30 nanómetros, logrando una precisión excelente.

Algunas de las aplicaciones de esta tecnología en el ámbito de la medicina y la salud son la creación de diversas prótesis e incluso la creación de órganos y tejidos humanos, como el cerebro humano. Este es otro claro ejemplo de cómo la tecnología puede mejorar la salud y la calidad de vida de las personas.

Fuente: Revista InfoTechnology 

Gran parte de las enfermedades que son conocidas actualmente se diagnostican por la identificación de los síntomas asociados a dichas enfermedades junto con análisis de laboratorio. Un equipo de científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) de la Unidad Monterrey, en México, pretenden cambiar este concepto tradicional y anticiparse a la sintomatología de las enfermedades para detectar desde el principio si el organismo sufre alguna alteración.

El objetivo de este equipo a largo plazo es mejorar las soluciones mundiales para la detección de enfermedades de los organismos de salud pública en lo referente a los diagnósticos y tratamientos. Esto mejorará la detección temprana y reducirá los costos en la atención médica de pacientes. Para ello emplean la tecnología, la microelectrónica, la óptica y la biología molecular entre otras técnicas.

El grupo de científicos del Cinvestav están encabezados por el doctor José Luis García Cordero y están desarrollando una tecnología en forma de chips para la detección de enfermedades. Esta tecnología  podría emplearse durante una consulta médica para identificar en cuestión de minutos la presencia de algún signo de enfermedad en los pacientes.

Actualmente se encuentran realizando los primeros ensayos con algunos tipos de cáncer (próstata y mama), pero también pretenden diagnosticar enfermedades crónico-degenerativas, como es la diabetes. José Luis García Cordero ha explicado que esta tecnología funciona al descubrir la presencia de proteínas relacionadas con una determinada enfermedad (denominados biomarcadores) en pequeñas muestras de suero obtenidas de la sangre del paciente.

Foto de Jennifer Morrow (Licencia Creative Commons)

Esta tecnología podría emplearse durante una consulta médica para identificar en minutos la presencia de algún signo de enfermedad. Foto de Jennifer Morrow (Licencia Creative Commons).

La plataforma funciona con la técnica de microfluídrica, usando los mismos métodos de fabricación para semiconductores pero con canales micrométricos de plástico por donde se pasan las muestras de suero extraídas de la sangre de un paciente. Los chips utilizados son similares a los utilizados en algunos aparatos eléctricos y ordenadores, que con técnicas de fotolitografía, utilizan canales en relieve con fotorresina. Dentro de los canales se sitúan las pequeñas válvulas para tener un mayor control de las muestras de suero.

Según ha explicado el equipo de especialistas, una vez que se estructura el chip se introducen anticuerpos en las ranuras, estos anticuerpos reaccionan si esa muestra de suero contiene biomarcadores (proteínas) relacionados con una determinada enfermedad. “Los anticuerpos están pegados a la superficie del chip, al pasar una muestra del suero de un paciente enfermo, el biomarcador se pega al anticuerpo, lavamos y metemos otro anticuerpo de detección que se activa con un fluorocromo a fin de identificar con un microscopio de fluorescencia la presencia de la proteína que indica la presencia de la enfermedad”.

El doctor García Cordero explicó que “En el organismo hay indicios de una determinada enfermedad desde años antes de que se presenten los síntomas, existen algunas proteínas en la sangre que lo pueden identificar”. García Cordero y su equipo esperan que los dispositivos que están desarrollando sean empleados cada año por los médicos, quienes podrían detectar de una forma temprana si un paciente está desarrollando una determinada enfermedad.  También añade que una vez finalizados los estudios correspondientes podrán comercializar este chip de innovación tecnológica y que ya han establecido contacto con el Centro en Ingeniería y Desarrollo Industrial, CIDESI para una fabricación del producto a mayor escala.

Fuente: Periódico “El Universal”.

En Estados Unidos, concretamente en Santa Clara, California, las nuevas tecnologías han permitido la creación de un reloj pulsera que cuenta con un microchip que puede captar más de 300 movimientos por segundo. Además, la creación de una plataforma que permite el análisis de la información de estos movimientos resulta fundamental para poder conocer mejor las características de la enfermedad de Parkinson. Este proyecto ha sido presentado por  la Fundación Michael Fox y la empresa Intel. Michael Fox, actor estadounidense,  anunció en 1998 que padecía la enfermedad y por ese motivo creó la Fundación, para promover la investigación que permitiera encontrar una cura.

Todd Sherer, CEO de la Fundación Michael Fox, sostiene que actualmente se sigue midiendo la enfermedad de Parkinson de forma subjetiva y que esta tecnología permite “transformar nuestra capacidad de capturar y medir objetivamente la experiencia real de la enfermedad en los pacientes, desarrollando medicamentos para el  Parkinson, el diagnóstico y el tratamiento”.

Foto de Andrew Beeston (Licencia Creative Commons)

Esta nueva Tecnología permite medir objetivamente la enfermedad de Parkinson para un mejor diagnostico y tratamiento. Foto de Andrew Beeston (Licencia Creative Commons).

Algunos expertos sostienen que es fundamental el hecho de almacenar y analizar los datos de miles de personas que padecen la enfermedad de Parkinson para estudiar algunas de sus características, como los temblores, la lentitud en los movimientos y la calidad del sueño, ya que estos datos podrían permitir una progresión clínica de la enfermedad.

A través del acuerdo establecido entre la empresa Intel y la fundación Michael Fox se realizo un estudio en diferentes fases. En la primera fase 16 participantes con la enfermedad de Parkinson y 9 participantes sanos utilizaron estos dispositivos inteligentes con forma de reloj que funcionan con sensores junto con un teléfono durante un periodo de tres días. Todos los participantes tenían que registrar una serie de síntomas y las dosis de medicamentos que tomaban en una libreta. Los sensores del reloj se encargaban de transmitir toda la información sin interrupciones a la plataforma tecnológica para su análisis, almacenamiento y gestión.

Actualmente se sigue trabajando en la validación de estos dispositivos y en la interpretación de los datos obtenidos. Desde luego, la tecnología puede ser una herramienta muy útil para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen diversas enfermedades, confiamos que un futuro herramientas como estas mejoren la salud y se esclarezcan nuevos datos con respecto a la investigación de esta enfermedad y de otras enfermedades relacionadas.

Se está empezando a extender un nuevo concepto de Internet del que están empezando a aparecer primeras informaciones, pero que algunos expertos ya catalogan como la siguiente era de Internet.

Pero ¿en qué consiste realmente el Internet de las Cosas?. Hoy en día, somos los usuarios los únicos que interactuamos con nuestro ordenador, teléfono o tableta. Pero ¿cómo sería si esa comunicación fuera también entre ellos mismos? Ha llegado el momento de que ciertos procesos se agilicen a través de la comunicación directa entre dispositivos.

Dispositivos conectados con otros dispositivos pueden ayudar a nuestra memoria.

Dispositivos conectados con otros dispositivos pueden ayudar a nuestra memoria.

 

¿Alguna vez se nos ha pasado tomar una medicación? ¿O no encontrábamos las llaves antes de salir de casa? ¿O se nos ha despistado nuestro/a nieto/a cuando hemos ido al parque? Aunque parezca que estos pequeños olvidos o despistes no suponen gran cosa al final del día, se convierten de media en un año de nuestra vida dedicado en exclusiva a este tipo de tareas.

Todos estos problemas podrían empezar a tener una solución. Gracias al Internet de las Cosas, están surgiendo muchos dispositivos (pulseras, relojes, gafas, etc.) que nos ayudan a optimizar nuestro tiempo y nos proveen de información en tiempo real que hasta la fecha no podíamos haber imaginado que tuviéramos al alcance de un click.

Ya no sólo nosotros podremos interactuar con nuestro teléfono o tableta, sino que estos dispositivos pueden hacerlo entre ellos, gestionando más información y optimizando recursos y tiempo.

 

Las nuevas tecnologías continúan avanzando a pasos agigantados e irán apareciendo diferentes sistemas similares con múltiples aplicaciones en campos tan dispares como la sanidad, el turismo o la industria. De este modo, cada vez más elementos complejos se están trasladando a nuestra vida diaria, con el objetivo de simplificar nuestra vida y mejorar el bienestar en todas sus etapas.

Uno de estos sistemas que se encuadran en el Internet de las Cosas es WIMy que, al igual que Neuroname, trata de utilizar la tecnología para hacer más sencillo nuestro día a día. WIMy, consiste en un pequeño dispositivo, poco más grande que una moneda, que a través de una app instalada en nuestro teléfono nos podría avisar antes de que perdamos lo que más queremos o indicarnos dónde se encuentra algún objeto si lo hemos extraviado; o si, por ejemplo, algún amigo o familiar se aleja de nosotros.

Nos ha parecido interesantísima esta propuesta de un equipo de jóvenes emprendedores de Bilbao, y puedes saber más sobre cómo funciona WIMy en los siguientes enlaces (1, 2, 3, 4).

El futuro ya es presente, y es el que nos tocará vivir.

Hay compañías que tienen  experiencia en productos relacionados con la asistencia sanitaria y la tecnología, aunque  según algunos expertos actualmente la financiación que se le proporciona a este ámbito en concreto es insuficiente debido a los múltiples problemas que padece la población y al ingenio de algunos empresarios sobre las soluciones a esos problemas.

Actualmente los inversores están apostando por resolver problemas de salud que solucionen la problemática actual a la mayor cantidad posible de personas, como puede ser un proceso de monitorización continua o soluciones para la prevención de la diabetes. Algunos expertos indican que ha habido un claro fracaso en la coordinación de la atención en la salud, ya que el sistema sanitario podría invertir en este aspecto alrededor de 45 billones de dólares. Por lo que podría ser más eficiente invertir más en nuevas tecnologías que faciliten un servicio médico a la población, cubriendo la alta demanda de asistencia y apoyando al servicio médico para evitar la saturación, hecho que mejoraría la vida de ambos (médico –paciente) de manera significativa.

Foto de jfcherry

Las nuevas tecnologías podrían ayudar a los profesionales de la salud a gestionar la gran demanda de atención a los pacientes de una forma más personalizada. Foto de jfcherry.

Algunas empresas están interesadas en financiar nuevos productos de salud con visión de futuro, prediciendo el éxito de los productos para un determinado proveedor, construyendo un plan de empresa estable y combinando los beneficios gracias a un diseño personalizado y distintivo. Un ejemplo de esto, sería el nuevo reloj que ha desarrollado Apple, apostando por la tecnología en salud y con un interfaz de pulsera adecuada al usuario, que podría resolver algunos problemas de salud propios de asistencia sanitaria.

Según algunos inversores, se están buscando herramientas que sean de utilidad para los profesionales sanitarios, debido a la insatisfacción que han mostrado con el sistema de salud actual. La solución podría ser empezar a resolver los problemas con los que a menudo se encuentran estos profesionales, como por ejemplo, ayudarles a atender la demanda de pacientes gestionando el tiempo para ello sin que se produzca demasiada carga en el profesional, que se encuentra con un mayor número de pacientes y un menor número de tiempo para atenderlos. Esto daría pie a habilitar un cuidado personalizado de la salud en lugar de la simple “atención” al paciente.

Algunas empresas ya están desarrollando nuevas terapias digitales para la salud, construyendo un software que proporciona un resultado clínico e intentando resolver problemas que afectan a una gran cantidad de población como puede ser la diabetes,  las enfermedades cardiovasculares,  la salud mental, hipertensión, enfermedades respiratorias y enfermedades neurodegenerativas entre otros. Es importante que se sigan protocolos clínicos validados en las aéreas que podrían solucionar una determinada enfermedad.

En resumen, algunos expertos afirman que las nuevas tecnologías cada vez están más cerca de solucionar problemas que afectan a la población en general, por lo que se debería invertir más en este tipo de solución que mejora la intervención para los pacientes y solucionan algunos problemas con los que se encuentran los profesionales sanitarios, siendo estos mismos en muchas ocasionas los que demandan nuevas herramientas para atender a la demanda en el sistema de salud.

Las enfermedades mentales suponen un coste equivalente al 3-4% del PIB europeo. En España, la depresión es el trastorno mental más frecuente, con una prevalencia de entre el 5 y el 10%, es decir, entre dos y cuatro millones de personas. Los expertos estiman que podría haber hasta seis millones de afectados por esta patología, la mitad de los cuales no estarían diagnosticados.

La Dra. Morimoto es profesora adjunta de Psicología en el Weill Cornell Medical College, en Estado Unidos. Esta profesional, dirige distintas líneas de investigación sobre características de la depresión, déficits neuropsicológicos y alternativas de tratamiento y remisión.

Las funciones ejecutivas del adulto mayor son el conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo de forma eficiente.

Foto de BrookeHoyer

Las nuevas tecnologías pueden resolver problemas como el de la depresión. Foto de BrookeHoyer.

En el adulto mayor, tanto los déficits en las funciones cognitivas como la depresión son dos consecuencias comunes al envejecimiento, y predicen unos malos pronósticos de salud cognitiva para quien los sufre.

Es por todo ello que el equipo de la Dra. Morimoto ha desarrollado un programa de ordenador de entrenamiento cognitivo como alternativa terapéutica de la depresión geriátrica y de los déficits en las funciones ejecutivas. Este tratamiento parecido a los videojuegos recibe el nombre de NCCR-GD y actualmente se encuentra en fase de experimentación, pero veamos los resultados de la investigación.

El estudio comparó a un grupo de 11 adultos mayores entre 60-89 años, con depresión mayor y resistentes a los efectos del fármaco antidepresivo “escitalopram 20mg”; y por otro lado, a 33 personas a  las que no se les ofreció ninguna alternativa terapéutica.

Tras 4 semanas de estudio encontraron que el 91% de los participantes que habían recibido la asistencia por ordenador mejoraba en la sintomatología igual que si hubieran sido tratados con el fármaco, sin embargo, los efectos del fármaco sólo aparecían tras 12 semanas. Los déficits ejecutivos y los síntomas de depresión se redujeron y cerca del 70% de los participantes experimentó una remisión completa de la depresión.

Estos resultados son sin duda interesantes, pero no debemos precipitarnos. El número de participantes que probaron el tratamiento es todavía pequeño y debe seguir probándose con más gente. Especialmente resulta interesante conocer el diseño de esos juegos para que puedan seguir elaborándose intervenciones alternativas apoyándonos en la tecnología, al igual que hace Neuroname.

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