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Nutrición

Un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de California de San Francisco (EE.UU.) ha descubierto que las bebidas azucaradas pueden promover la enfermedad, independientemente de la relación que tiene el azúcar con la obesidad o la diabetes. Pero… ¿El azúcar estará relacionado también con el envejecimiento?

En el estudio que ha sido publicado en la revista American Journal of Public Health y al cual se ha hecho referencia en la sección de salud del periódico ABC se ha encontrado que el consumo de bebidas azucaradas está asociado con el envejecimiento a nivel celular. Los resultados mostraron que los telómeros eran más cortos en las células blancas de la sangre o leucocitos de los participantes que admitieron consumir mayor cantidad de refrescos azucarados. Para explicar que son los telómeros, haremos referencia a una entrada ya publicada en Neuroname sobre dieta y longevidad en la que se explica que los telómeros son unas estructuras que protegen a las células de nuestro organismo para evitar el deterioro celular.

Estas estructuras marcan los extremos de las hebras de ADN en nuestros cromosomas y su trabajo es fundamental  para garantizar que éste se repara y copia correctamente. Cuando los telómeros se vuelven demasiado cortos, la célula muere, por ello, han sido asociados a diversas enfermedades relacionadas con el envejecimiento como diabetes, cáncer, o enfermedades del corazón.

Foto de Martin Cathrae (licencia creative commons)

Las bebidas azucaradas podrían adelantar el envejecimiento. Foto de Martin Cathrae (licencia creative commons).

El equipo de investigadores sostiene que el consumo de bebidas azucaradas de forma regular podría promover la enfermedad a través del envejecimiento celular de los tejidos y de un mal funcionamiento en el control metabólico de los azucares que consumimos. La investigadora Elissa Epel, autora principal de la estudio,  también sostiene que por primera vez se ha asociado que las bebidas azucaradas están relacionadas con el acortamiento de los telómeros y que sus resultados se mantenían independientemente de la edad, raza, ingresos económicos y nivel de escolaridad.

 Los autores sólo compararon la longitud de los telómeros y el consumo de refrescos azucarados en un solo punto de tiempo y por tanto no se puede demostrar la causalidad, por lo que han iniciado una nueva investigación en la que se realiza un seguimiento en tiempo real para encontrar los efectos de las bebidas azucaradas en el envejecimiento celular.

En el estudio se pone de manifiesto, que el consumo diario de una bebida azucarada de 600 ml estaba asociado a un envejecimiento biológico añadido de 4,6 años, estos efectos son comparables con los efectos perjudiciales del consumo de tabaco. Un 21% de los participantes del estudio (5.309 peronas) de entre 20 y 65 años reconoció beber al menos 600ml al día.

Autores del estudio sostienen que es importante saber qué alimentos acortan los telómeros y cuales los alargan, y en este caso parece que el consumo de bebidas azucaradas fue uno de los factores que tuvo una asociación negativa con la longitud de los telómeros. Por ello, algunos expertos sanitarios desaconsejan el consumo de este tipo de bebidas para la prevención de diversas enfermedades y la promoción de la salud en el envejecimiento, y sostienen que al igual que otras sustancias perjudiciales como el tabaco, los refrescos azucarados pueden ser adictivos y requieren de tratamiento.

En los últimos años se han llevado a cabo varios estudios sobre los efectos de algunos alimentos en el envejecimiento. Algunos expertos recomiendan la dieta mediterránea por su variedad de alimentos al comprobarse sus efectos beneficiosos sobre la salud. La dieta mediterránea ha sido relacionada con la disminución del riesgo de algunas enfermedades crónicas.

Un equipo de investigadores del Hospital Brigham y de Mujeres en Boston (EE.UU.), ha descubierto que el consumo de manera prolongada de este tipo de alimentación está asociado con telómeros más largos.

Pero… ¿Qué son los telómeros? Los telómeros son unas estructuras que están situadas en la parte de los extremos de los cromosomas que protegen a las células de nuestro organismo. Estas estructuras se van haciendo más pequeñas a medida que envejece el organismo y su función es proteger el extremo cromosómico para evitar el deterioro celular.

Foto de Giuseppe Milo (Licencia Creative Commons)

La dieta mediterránea protege el acortamiento de los telómeros, estructuras cromosómicas ligadas con el envejecimiento. Foto de Giuseppe Milo (Licencia Creative Commons).

El hecho de que los telómeros se hagan más pequeños se ha asociado con diversas enfermedades relacionadas con el hecho de envejecer, como por ejemplo diversas patologías cardiovasculares, aunque todavía no está del todo claro la función de estas estructuras y su papel dentro de la longevidad humana. Factores como el estrés y la inflamación pueden acelerar la disminución de los telómeros y la dieta mediterránea podría ser un amortiguador de esa aceleración.

Immaculata De Vivo, autora principal de dicho estudio, sostiene que los resultados obtenidos señalan a la dieta mediterránea como una herramienta de promoción de la salud y la longevidad. Las participantes del estudio fueron  4.676 mujeres sanas a las que se les midió la longitud de sus telómeros y se les realizó un cuestionario sobre su consumo alimentario. Los resultados mostraron que un consumo prolongado de alimentos incluidos en la dieta mediterránea estaba asociado con telómeros más largos.

El estudio ha sido publicado en la revista British Medical Journal donde Marta Crous-Bou, autora del trabajo sostiene que una alimentación saludable en general está asociado con telómeros más largos, pero es la dieta mediterránea con la que se observa una asociación más fuerte. Es importante que se siga una dieta en su conjunto ya que ninguno de los componentes por separado tuvo efectos en los telómeros.

Para futuras investigaciones los autores sugieren que se tengan en cuenta las interacciones entre los genes, la dieta y el sexo para observar las variaciones entre los habitos alimentarios y la longitud del telómero. Desde Neuroname os animamos a que incluyáis en vuestros hábitos una dieta saludable como es la mediterránea.

El valle de Hunza está situado en los Gilgit-Baltistán de Pakistán, una de las dos entidades políticas de Cachemira que se encuentran bajo control del mencionado país asiático. Lo curioso de este valle, más allá de las espectaculares montañas que lo rodean, radica en las personas que lo habitan. Unas personas que han sido objeto de muchos estudios y que parecen ser los poseedores de un secreto ansiado por muchos: la eterna juventud. Tienen aspecto caucásico y han sido objeto de varios análisis genéticos para intentar establecer vínculos con otras poblaciones. Algunos autores atribuyen este secreto a la dieta,otros destrozan el mito.

hunza valley

Montañas en el Valle de Hunza.

Los habitantes del pueblo Hunza, ubicado en la frontera de la India con Pakistán, se parecen físicamente a los europeos, aunque hablan su propio idioma -el burushaski- que no se parece a ningún otro en el mundo, y profesan un islam especial, el ismaelita.

Pero lo que más llama la atención de esta pequeña nación escondida entre las montañas es su capacidad de mantener su juventud y salud. Los Hunza se bañan en agua helada incluso a 15 grados bajo cero y juegan a juegos deportivos incluso hasta los 100 años. Las mujeres de 40 años parecen adolescentes y a los 65 años dan a luz. En verano comen frutas y verduras crudas y en invierno, albaricoques secos, brotes, granos germinados, semillas de cereal, frutos secos,  queso de oveja y leche de cabra fundamentalmente.

El médico escocés Robert McCarrison, que describió por primera vez el “valle feliz” en su libro “Studies in Deficiency Disease”, hizo hincapié en que los Hunza casi no consumen proteínas. Al día comen en promedio 1.933 calorías, en las que se incluyen 50 gramos de proteínas, 36 gramos de grasa y 365 gramos de carbohidratos.

Según las conclusiones de McCarrison, la dieta es el factor principal de la sana longevidad de esta nación. Por ejemplo, las naciones vecinas, que viven en las mismas condiciones climáticas pero no comen adecuadamente, padecen una variedad de enfermedades y tienen una esperanza de vida dos veces más corta.

Las enfermedades tumorales, cardiovasculares o gastrointestinales son desconocidas para este pueblo, de hecho la enfermedad es algo poco común. Tampoco hay delincuencia juvenil ni divorcios, ni hay documentación de violencia en los últimos 150 años, lo que parece indicar que la paz y la colaboración son también un potente protector de salud.

El vegetarianismo es la clave de su bienestar. Las frutas y verduras predominan en la dieta, los productos son completamente naturales y tienen periodos regulares de ayuno.  Los niños pequeños son amamantados hasta los 3 años. No comen antes de irse a la cama ni entre horas, y cuando comen sus comidas son ligeras.

Hunza

La clave de su longevidad podría estar en un estilo de vida saludable donde predomina la dieta y el ejercicio.

Sobre el secreto de su longevidad, los habitantes de Hunza también recomiendan trabajar y moverse constantemente. Entre otros beneficios de este modo de vida figuran la alegría –los Hunza siempre están de buen humor– y el control de los nervios, no conocen el estrés.

Es cierto que son un pueblo especial si los comparamos con sus vecinos. Aparte de una apariencia caucásica, los Hunza tienen una de las tasas de alfabetización más altas en comparación con otros distritos similares en Pakistán. Sus gentes se caracterizan por su cordialidad, cortesía y tolerancia.

La mujer mantiene una independencia y estatus dentro de la tribu ya que tiene la misión de conservar y almacenar los alimentos, función vital, pues si se gasta demasiado alimento en verano puede haber escasez durante el invierno. Y aunque los Hunza son musulmanes, no exigen a las mujeres usar un velo que les cubra el rostro.

Sin embargo, no todo está tan  claro. Otros expertos niegan que los Hunza sean diferentes a otras poblaciones. Según el Dr. John Clark, que estuvo 20 meses entre los Hunza, escribe en su libro LostKingdom of theHimalayas sobre estas gentes que enfermaban igual que otras poblaciones vecinas, sufrían malaria, disentería y otras enfermedades. Además, Clark también señala que los Hunza no tienen un calendario establecido y calculan su edad no por los años transcurridos desde su nacimiento sino como una estimación de su sabiduría o su liderazgo dentro del grupo.

Como ya hemos publicado en otras entradas, cada día hay más estudios que hablan del impacto de la dieta en nuestra salud.

Para ver el vídeo que resume este articulo pinche aquí.

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