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Envejecimiento

Un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de California de San Francisco (EE.UU.) ha descubierto que las bebidas azucaradas pueden promover la enfermedad, independientemente de la relación que tiene el azúcar con la obesidad o la diabetes. Pero… ¿El azúcar estará relacionado también con el envejecimiento?

En el estudio que ha sido publicado en la revista American Journal of Public Health y al cual se ha hecho referencia en la sección de salud del periódico ABC se ha encontrado que el consumo de bebidas azucaradas está asociado con el envejecimiento a nivel celular. Los resultados mostraron que los telómeros eran más cortos en las células blancas de la sangre o leucocitos de los participantes que admitieron consumir mayor cantidad de refrescos azucarados. Para explicar que son los telómeros, haremos referencia a una entrada ya publicada en Neuroname sobre dieta y longevidad en la que se explica que los telómeros son unas estructuras que protegen a las células de nuestro organismo para evitar el deterioro celular.

Estas estructuras marcan los extremos de las hebras de ADN en nuestros cromosomas y su trabajo es fundamental  para garantizar que éste se repara y copia correctamente. Cuando los telómeros se vuelven demasiado cortos, la célula muere, por ello, han sido asociados a diversas enfermedades relacionadas con el envejecimiento como diabetes, cáncer, o enfermedades del corazón.

Foto de Martin Cathrae (licencia creative commons)

Las bebidas azucaradas podrían adelantar el envejecimiento. Foto de Martin Cathrae (licencia creative commons).

El equipo de investigadores sostiene que el consumo de bebidas azucaradas de forma regular podría promover la enfermedad a través del envejecimiento celular de los tejidos y de un mal funcionamiento en el control metabólico de los azucares que consumimos. La investigadora Elissa Epel, autora principal de la estudio,  también sostiene que por primera vez se ha asociado que las bebidas azucaradas están relacionadas con el acortamiento de los telómeros y que sus resultados se mantenían independientemente de la edad, raza, ingresos económicos y nivel de escolaridad.

 Los autores sólo compararon la longitud de los telómeros y el consumo de refrescos azucarados en un solo punto de tiempo y por tanto no se puede demostrar la causalidad, por lo que han iniciado una nueva investigación en la que se realiza un seguimiento en tiempo real para encontrar los efectos de las bebidas azucaradas en el envejecimiento celular.

En el estudio se pone de manifiesto, que el consumo diario de una bebida azucarada de 600 ml estaba asociado a un envejecimiento biológico añadido de 4,6 años, estos efectos son comparables con los efectos perjudiciales del consumo de tabaco. Un 21% de los participantes del estudio (5.309 peronas) de entre 20 y 65 años reconoció beber al menos 600ml al día.

Autores del estudio sostienen que es importante saber qué alimentos acortan los telómeros y cuales los alargan, y en este caso parece que el consumo de bebidas azucaradas fue uno de los factores que tuvo una asociación negativa con la longitud de los telómeros. Por ello, algunos expertos sanitarios desaconsejan el consumo de este tipo de bebidas para la prevención de diversas enfermedades y la promoción de la salud en el envejecimiento, y sostienen que al igual que otras sustancias perjudiciales como el tabaco, los refrescos azucarados pueden ser adictivos y requieren de tratamiento.

Según la organización mundial de la salud (OMS) las formas o causas de la demencia son múltiples y diversas. La mayoría de los diagnósticos de demencia son de enfermedad de Alzheimer que representan aproximadamente 70% de los casos. Otras formas de demencia son la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal (degeneración del lóbulo frontal del cerebro).

Un grupo de investigadores de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) ha identificado una posibilidad nueva de tratamiento para la demencia frontotemporal, que cada vez aumenta más el porcentaje de casos de demencia en personas menores de 60 años.  El secreto está en las células madre de pacientes con una mutación que predispone a padecer esta demencia. Catherine Verfaillie, investigadora principal del estudio, sostiene que utilizar las células madre pluripotentes (iPS) permitirían modificar las demencias que afectan a pacientes de edad avanzada.

Foto de Derrick Tyson (licencia creative commons)

Las células madre pluripotentes (iPS) permitirían modificar las demencias que afectan a pacientes de edad avanzada. Foto de Derrick Tyson (licencia creative commons).

Las células madre pluripotentes (iPS) son un tipo de células madre que se caracterizan por ser capaces de generar prácticamente todo tipo de tejidos. Estas células se derivan de una célula diana no  pluripotencial. El equipo de científicos descubrió en pacientes con demencia frontotemporal un defecto que impedía un desarrollo neuronal normal que podía corregirse recuperando el aspecto original de estas células madre.

Según Verfaillie las células iPS pueden ser utilizadas para entender mejor la demencia frontotemporal y podrían ayudar al desarrollo de terapias que eliminen o reduzcan la degeneración de las neuronas corticales. El equipo de científicos ha llegado a esta conclusión  tras ver los resultados obtenidos en la creación de células iPS en tres pacientes con una mutación en el gen GRN. Dichas células fueron modificadas para convertirse en neuronas corticales.

Los resultados obtenidos han sido publicados en Stem Cell Reports y ponen de manifiesto según los investigadores, que la mutación de este gen causa un defecto en la neurona cortical, ya que altera la vía de señalización Wnt, un grupo de vías formadas por proteínas que transfieren las señales del exterior de una célula a través de la superficie receptora de dicha célula hasta su interior.

Los investigadores sostienen que estos hallazgos podrían ser el principio de una nueva terapia contra las enfermedades neurodegenerativas que afectan a cada vez a más personas mayores.

Fuente: Dmedicina

Actualmente se sabe que cada año la población mayor va en aumento. Este envejecimiento de la población supone importantes implicaciones para el sistema sanitario de la sociedad en general entre otras áreas. Una enfermedad de mala evolución y con altos costos para el sistema sanitario es la enfermedad renal crónica (ERC).

En un artículo de Marcello Tonelli y Miguel Riella publicado en la revista de nefrología, diálisis y transplantes se habla de esta enfermedad que cada vez padecen más personas. La enfermedad renal crónica (ERC) es una pérdida gradual de la función que ejercen los riñones (como por ejemplo eliminar los desechos y el exceso de agua) a largo plazo. La prevalencia de ERC es más alta en personas mayores y es un factor multiplicador  para personas que sufren de diabetes, hipertensión, enfermedad cardiaca y ACV (accidente cerebrovascular) ya que aumenta el riesgo de mortalidad.

En el envejecimiento estos procesos pueden ser muy comunes debido a que el riñón del anciano sano sufre una serie de cambios en su función renal. Entre los cambios que aparecen con más frecuencia se encuentran el descenso del filtrado glomerular (FG) y del flujo plasmático renal efectivo. Por ello dos de las pruebas más comunes para detectar la enfermedad son el análisis de sangre y la prueba de orina.

MBR Priza

La enfermedad renal crónica es una pérdida gradual de la función de los riñones a largo plazo. Foto de MBR Priza (Licencia Creative Commons).

En las guías KDOQI (Kidney Disease Outcomes Quality Initiative) la clasificación de la enfermedad renal crónica se divide en 5 estadios y se fundamenta en el grado de FG y el daño renal que sufre el paciente. Una limitación de esta guía es que no tiene en cuenta la influencia de la edad ni de otras alteraciones asociadas a la enfermedad renal, entre otras. Por la necesidad de hacer frente a esas limitaciones surgieron las guías KDIGO (Kidney Disease: Improving Global Outcomes) que mantienen su validez aplicable a toda la población.

La enfermedad renal crónica requiere de tratamiento. Lo más habitual en el manejo de las personas mayores con insuficiencia renal suele ser la diálisis que consiste en la eliminación de sustancias dañinas de la sangre cuando los riñones no pueden cumplir esa función. Los datos obtenidos en algunos estudios con pacientes que sufrían daño renal han indicado que la diálisis puede ser un tratamiento adecuado para las personas mayores, pero podría ser complicado para aquellos pacientes con mucha comorbilidad, ya que no mejora la evolución clínica en todos los pacientes.

Otra opción de tratamiento puede ser el trasplante renal, aunque puede encontrarse restringido a pacientes sin riesgo con una buena expectativa basal, ya que la cirugía en sí misma podría aumentar el riesgo de muerte en pacientes mayores.

En otro artículo de Pedro iglesias, Manuel Heras y Juan J. Díez publicado en la revista de nefrología se hace referencia al manejo del anciano con enfermedad renal que sufre diabetes. En dicho artículo se sostiene que los objetivos del control glucémico han de individualizarse en función de la expectativa de vida, la afectación de la función renal, los riesgos de hipoglucemia y la comorbilidad, en este sentido, se pone de manifiesto que la insulinoterapia permite un manejo adecuado de la hiperglucemia en las personas que sufren esta enfermedad.

Vinoth Chandar

En el envejecimiento esta enfermedad puede ser muy común debido a que el anciano sufre una serie de cambios en su función renal. Foto de Vinoth Chandar (Licencia Creative Commons).

Actualmente, aunque se tienen muchos datos sobre la ERC se requieren más investigaciones que incluyan a pacientes de edad avanzada y especifiquen como manejar las frecuentes comorbilidades que sufren los pacientes con ERC y que deben de tratarse, ya que en muchas ocasiones impiden un funcionamiento correcto del tratamiento. Sería aconsejable que se estudiaran con más profundidad los efectos de la insuficiencia renal en la calidad de vida de las personas mayores.

Es una labor importante que la población disponga de información sobre la enfermedad y las opciones de tratamiento. En definitiva, es necesario que la población permanezca informada sobre las consecuencias de esta enfermedad, su prevención y tratamiento. Desde la prevención siempre es recomendable llevar a cabo una dieta equilibrada y evitar el consumo de sustancias perjudiciales como por ejemplo el alcohol u otro tipo de drogas. Las personas con diabetes deben tener un control anual y realizarse las pruebas del riñón, el control de azúcar en la sangre y la presión arterial para evitar complicaciones.

Una de las mejores inciativas online para el conocimiento y abordaje de esta enfermedad es la empresa MyRenalHelp quienenes respaldados por un equipo de sanitarios trabajan cada día en ayudar y resolver los problemas de aquellas personas con estas afectaciones.

Existe una amplia bibliografía acerca de cómo prevenir o retrasar enfermedades asociadas al envejecimiento, buscando tener una mayor longevidad y salud en la tercera edad.

Muchos trabajos científicos y psicoeducativos hacen hincapié fundamentalmente en la actividad física y cognitiva diaria, actividades que son beneficiosas para cualquier persona, sea cual sea su edad, sexo o raza. Sin embargo, también deberíamos promover y apoyar que estas actividades estén acompañadas de un contacto con otras personas, ya que el ser humano sano es indudablemente social, salvo excepciones como, por ejemplo, retiros espirituales.

Un factor determinante para la salud mental es el sentimiento de soledad “no elegida” y, especialmente, para adultos mayores, en quienes esta sensación personal puede llegar a ocasionar problemas de salud graves e incluso la muerte. Concretamente, los mayores que sienten soledad tienen un 59% más de probabilidad de sufrir enfermedades serias (enfermedades coronarias, artritis, depresión o trastornos del sueño) y un 45% más de riesgo de muerte prematura.

En tus manos está el sentirte o no sólo. Foto de Guildm20

En tus manos está el sentirte o no sólo. Foto de Guildm20

Esta afirmación queda reflejada en los datos desprendidos por los investigadores de la University of California San Francisco, quienes afirman en uno de sus estudios que el 43% de los adultos mayores dicen sentirse solos. El dato se considera más impactante al saber que únicamente el 18% vive sin compañía, y que el 25% de mayores sienten soledad sin estar solos. Por tanto, no hay que confundir: tener la compañía de otras personas, con soledad; pues la soledad es un término abstracto, subjetivo y complejo, con base emocional y no únicamente física.

Estos porcentajes son un toque de atención tanto a la red sanitaria como a la red social establecidas en una sociedad que deja desatendida a uno de los valores más importantes en otras culturas como son nuestros mayores, especialmente cuando ésta es una fase por la que tarde o temprano pasaremos todos.

Ampliar y conectar mejor la red social de este amplio colectivo mejoraría su calidad de vida. El estado mental sano se vincula en gran parte al bienestar subjetivo de la persona, y no sólo al estado objetivo de la misma. Este estado mental repercutirá en el rendimiento de los estados físicos y cognitivos, potenciando o deprimiendo nuestras aptitudes y actitudes. Por tanto, una mente sana necesita de un apoyo psicosocial y mentalidad positiva como sostenes emocional y motivacional que mantengan y aprovechen nuestras funciones cognitivas, no sólo estar acompañado, sino sentir que se está acompañado.

Por todo ello, iniciativas como las que se promocionan desde Mayoores fomentan la participación y valores sociales en este colectivo. Esta iniciativa se define como la primera Web Social para mayores de España. Según su cofundador y director de contenidos Hector Pascual “se trata de un punto de encuentro en Internet para relacionarse, compartir, ayudarse y disfrutar.”

Tres estudios realizados por diferentes investigadores y publicados en revistas científicas como “Science” y “Nature Medicine” han concluido que la sangre joven rejuvenece.

Los estudios realizados con ratones han puesto de manifiesto que existe una proteína en la sangre de los ratones jóvenes de 2 meses que es capaz de rejuvenecer los músculos y el cerebro de ratones de 22 meses de edad que se encontraban en la última etapa de su vida, teniendo en cuenta que la esperanza de vida de estos ratones suele ser de dos años y medio. También encontraron los resultados opuestos, la sangre de los ratones más envejecidos perjudicó negativamente a los más jóvenes.

Por lo visto el responsable de este descubrimiento es el factor 11 de diferenciación del crecimiento celular (GDF-11), una proteína que aumenta el crecimiento de nuevas neuronas en el hipocampo, lo que podría suponer una mejora en el aprendizaje y la memoria. Este factor encontrado en la sangre joven también mejora el bulbo olfatorio (por lo que se podría recuperar en parte el olfato perdido) y la irrigación sanguínea del cerebro.

Foto de Iñaki Pérez de Albéniz (licencia creative commons)

La sangre joven podría rejuvenecer células y tejidos en el envejecimiento. Foto de Iñaki Pérez de Albéniz (licencia creative commons).

Según los estudios, los músculos y el corazón también se verían beneficiados, ya que los ratones que recibieron GDF11 aumentaron su fuerza y su capacidad de actividad física. Estos resultados obtenidos en ratones pueden ser esperanzadores para ver si se producen los mismos efectos en humanos, rejuveneciendo el cerebro del mismo modo que se ha observado en los ratones.

Se realizó un ensayo clínico con 18 personas que padecían la enfermedad de Alzhéimer para comprobar los efectos que tiene la sangre de personas jóvenes sobre esta patología. Los investigadores sostienen que en aproximadamente un año podría saberse si la sangre joven podría beneficiar a las personas que padecen de esta enfermedad incurable y temida asociada al envejecimiento.

Una de los coautores del estudio de la universidad de Harvard sostiene que esta es la primera demostración de un “factor de rejuvenecimiento” producido de forma natural y que podría revertir en envejecimiento de múltiples tejidos.

Por otro lado, otro de los equipos de investigadores observó los efectos de la sangre joven uniendo las pieles de los dos ratones, quedando así unidos sus sistemas de circulación. Se observó que cuando se unieron los ratones viejos y jóvenes algunas células en ratones viejos se revitalizaron. El neurocientífico Tony Wyss-Coray de la Universidad de Stanford en California, sostiene que con este avance “queda abierta la posibilidad de aislar los factores adicionales en la sangre”.

Por tanto, diversos estudios ponen de manifiesto que la sangre joven podría ser un factor rejuvenecedor en el envejecimiento. Aunque los autores sostienen que hacen falta más estudios e investigaciones para conocer los efectos y saber si realmente la sangre podría ser una “medicina” para diversas enfermedades como por ejemplo la enfermedad de Alzheimer.

                                                                              Fuente: Periódico ABC/ Revista Science

Un estudio realizado por un equipo de investigadores del University College London (Reino Unido) he encontrado que las personas que son optimistas y disfrutan de la vida tienen menor deterioro físico en la vejez. Es decir, las personas que disfrutan con lo que tienen y son positivas tienen una mayor independencia en las actividades de la vida diaria (hacer la comida, vestirse, ir a comprar, etc) y su deterioro físico es mucho más lento.

El equipo que realizo el estudio que ha sido publicado en la revista Canadian Medical Association Journal (CMAJ) realizó un seguimiento de ocho años a 3.200 participantes con edades de entre 60 a 90 años. El objetivo de los investigadores era descubrir la relación entre el bienestar emocional y el bienestar físico.

Andrew Steptoe, investigador principal del citado estudio, encontró que las personas que se mostraban más optimistas ante la vida tenían unas características en común, como estar casados, trabajar, haber tenido un nivel educativo y tener un buen estatus socioeconómico. Los participantes que mostraban niveles más bajos de satisfacción con la vida eran personas que habían sufrido enfermedades coronarias, diabetes, artritis o episodios depresivos.

Estudios realizados con anterioridad ya asociaban una vida feliz con una mayor esperanza de vida y un menor riesgo de enfermedades, pero a diferencia del estudio del equipo londinense,  no se analizaba el declive físico y funcional en las actividades de la vida diaria.

Foto de torbakhopper HE DEAD

Las personas que no disfrutan tanto de la vida tienen un riesgo tres veces mayor de padecer problemas en las actividades cotidianas. Foto de torbakhopper (Licencia Creative Commons).

El estudio también pone de relieve que hábitos negativos para la salud como pueden ser el sedentarismo, el tabaco, y el alcohol se encontraban asociados a una disminución de la capacidad para ver el lado positivo de las cosas que nos ofrece la vida.

Según Steptoe, la gente que no sabe ver “el lado positivo de las cosas” y que no disfrutan como tal, tenían un riesgo “tres veces mayor de desarrollar problemas en las actividades diarias” que las personas que sí eran optimistas y eran capaces de solucionar sus problemas para desempeñar sus actividades cotidianas.

Los autores del estudio analizaron el deterioro físico diario y la velocidad de los pasos al caminar para valorar la funcionalidad a nivel físico, ya que “la velocidad de la marcha al caminar puede considerarse uno de los primeros marcadores del deterioro y la fragilidad funcional”

Estos resultados ponen de manifiesto que es importante saber disfrutar de la vida y ser positivo en lo que nos acontece, ya que eso mejorará nuestra movilidad y salud en un futuro y mantendremos nuestra independencia para seguir realizando las actividades cotidianas. Los autores subrayan que se deberían realizar más estudios futuros, ya que ellos no tuvieron en cuenta la presencia de varias enfermedades al mismo tiempo (comorbilidad) ni la presencia de deterioro cognitivo, aunque este  no es el primer estudio que indica las ventajas de disfrutar de forma positiva de la vida en la salud.

Foto de arileu (Licencia Creative Commons)

Las personas optimistas ven mejor “el lado bueno” de las cosas, mejorando su salud en la vejez. Foto de arileu (Licencia Creative Commons).

Por ello os animamos a que intentéis vivir la vida con positividad y ver siempre el lado positivo de las cosas para resolver los problemas que nos surgen en nuestra vida, ya que gracias a ello, nuestra actitud será más positiva, con nosotros mismos y con las personas que nos rodean y mejorara nuestra salud física y psicológica, llevándonos a un envejecimiento más saludable.

El Equipo de Neuroname os desea unas felices fiestas y un Feliz año 2015.

“La vida tiene su lado sombrío y su lado brillante; de nosotros depende elegir el que más nos plazca”  -Samuel Smiles-

Durante muchos años hablar de sexo era un tema tabú en muchas familias y especialmente hablar de sexo en la tercera edad se consideraba inconcebible. Actualmente se habla más de la sexualidad en la vejez, especialmente en el ámbito profesional. Con el envejecimiento se producen cambios físicos y fisiológicos que en algunas ocasiones produce que la sexualidad sea rechazada o negada.

Debemos integrar la sexualidad entre otros aspectos para comprender que el sexo en la tercera edad es algo normal y es importante  para el bienestar y calidad de vida de las personas mayores. En la ancianidad se suelen ocultar los deseos  y manifestaciones sexuales a jóvenes y adultos, debido a las críticas o a la falta de comprensión que estos tienen hacia la sexualidad en la vejez.

Antiguamente se consideraba que el sexo estaba ligado únicamente a la reproducción, no dejando sitio para la sexualidad en la tercera edad, debido a que el sexo se consideraba algo “de jóvenes” y se extendían prejuicios que obligaban a la gente mayor a dar la imagen social que se tiene de ellos, sin tener en cuenta sus necesidades y convirtiendo el sexo en la vejez en un tema tabú que permanece con los años y cuyas consecuencias negativas pueden convertirse en problemas de autoestima que sufren algunos mayores. Por ello, el anciano tiene que saber que tener deseos sexuales no es anormal, infrecuente o inmoral.

Foto de jqmj (Queralt) licencia creative commons

El sexo se consideraba algo de “jóvenes” promoviendo así los prejuicios de la sexualidad en la tercera edad. Foto de jqmj (Queralt) licencia creative commons.

Las parejas mayores deben dedicar un tiempo a su intimidad, proporcionándose el cariño que necesitan, sin renunciar a la sexualidad. En un estudio realizado por el CRAM (Comité Regional del Adulto Mayor) y publicado en la revista de estudios médico humanísticos se recogieron datos con respecto a la sexualidad de 170 adultos mayores. Como conclusiones de dicho estudio se observó lo siguiente:

La sociedad se equivoca al considerar a los ancianos como seres asexuados, ya que la mayoría de los encuestados mantenían relaciones sexuales y no influía la edad para mantener una actividad sexual. En el estudio se resalta la importancia de la actividad sexual para la mejora de la salud física y psicológica en el envejecimiento.

En la vejez está presente el amor y el orgasmo en el acto sexual, aunque también algunas personas manifestaron falta de deseo, de amor o tensión en la pareja. La estimulación más predominante en la tercera edad eran las caricias y los besos, y en menor medida las palabras. Es importante que el deseo sexual sea mutuo para que se realice el acto sexual de manera espontánea. Cuando no existe acuerdo, la comunicación entre los dos miembros de la pareja se vuelve fundamental.

Foto de Ben Smith (Licencia Creative Commons)

La sexualidad está presente a lo largo de todo el ciclo vital. En la tercera edad se puede tener una vida sexual satisfactoria. Foto de Ben Smith (Licencia Creative Commons).

Por tanto, los sentimientos, los deseos y las actividades sexuales están presentes a lo largo de todo el ciclo vital, y aunque se produzcan algunos cambios físicos y fisiológicos, ello no impide que en la ancianidad se pueda tener una vida sexual satisfactoria y plena.

Como diría Albert Ellis “Una sexualidad libre y placentera puede aportar a nuestras vidas una buena cantidad de disfrute y placer inofensivos”.

¿Imaginas poder desarrollar tus habilidades a través de un Smartphone? O ¿encontrarte mal y no tener que esperar 4 horas en urgencias y poder recibir un diagnóstico en tu PC en tan solo 5 minutos?

Pues todo esto y más ya lo ha visualizado en su mundo Japón, o así lo afirma Sathosi Miura, presidente de la mayor compañía de Telecomunicaciones de Japón (NTT Group).

Shatosi expone en su artículo los retos a los que nos enfrentamos como sociedad y como las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación)serán claves en el procesos de trasformación de nuestra sociedad.

Japón alcanzará en 2030 una proporción de personas por encima de los 65 años del 31,6% y en España deberemos estar muy atentos puesto que los datos poblaciones de nuestra pirámide poblacional en los próximos años serán muy parecidos.

Shatosi habla de cuatro principales desafíos que las TIC pueden resolver en la nueva sociedad:

  1. Promocionar la Salud y Cuidados
  2. Crear ambientes de vida seguros
  3. Crear ambientes de satisfacción donde merezca la pena vivir
  4. Frenar la progresiva pérdida de personas en edad de trabajar.
Foto de ANSES, Lugano

Las TIC podrían ser una de las soluciones más efectivas en el ámbito de la salud. Foto de ANSES, Lugano.

La nueva sociedad centenaria resolverá estos problemas a través de los dispositivos móviles, la computación de meta-datos en la nube y la conexión de las redes sociales intrageneracionales e intergeneracionales.

Shatosi habla de una nueva sociedad mucho más eficiente que consiga que diferentes generaciones, con diferentes niveles de salud en estructuras familiares diferentes y ambientes de vida diferentes, aporten a la sociedad su granito de arena a través de “estar conectados”, así en esta nueva super sociedad centenaria una persona de 80 años podrá dar clases a un joven de 15 años vía TIC-MEDIA a través una red social en continentes diferentes.

¿Imaginan el gran cambio que supondrá aplicar las TIC en mejora de calidad de vida a la vejez?

El presidente de NTT habló de ejemplos ya reales donde las TIC están resolviendo muchos problemas en todos los ámbitos, redes sociales donde los mayores comparten y aprenden sus hobbies, apps que funcionaron para rescatar a personas en el Tsunami de 2012, nuevas formas de consumo y nuevas formas de Teletrabajo, sensores de presión sanguínea con comunicación al doctor desde el domicilio, etc.

Parece que las TIC han venido a quedarse con nosotros y seguramente sean una de las soluciones más efectivas para conseguir ese sueño que anhela desde hace mucho la humanidad, creando una globalización real más allá de los mercados financieros, que pongan los recursos e ideas al servicio de la sociedad y creen formas de consumo realmente eficientes y en donde todos los grupos sociales aporten su conocimiento al desarrollo de nuestra cultura, habiendo recuperado a nuestros super centenarios.

El hatha yoga es un conjunto de ejercicios físicos posturales diseñados para alinear la piel, los músculos y los huesos. Se dice que puede abrir muchos canales del cuerpo, especialmente la columna vertebral, de modo que la energía fluya libremente. Podremos desarrollar un equilibrio de fuerza y flexibilidad y dirigir nuestra atención en la respiración, para vivir intensamente cada momento.

En un estudio realizado por Neha P. Gothe , Arthur F. Kramer y Edward McAuley  y publicado en la revista The Journals of Gerontology se  examinaron los efectos de una intervención de 8 semanas de Hatha yoga en las medidas de la función ejecutiva y la capacidad de memoria de trabajo en personas mayores.

Los participantes del estudio fueron un total de 118 personas con una media de 62 años de edad y un estilo de vida sedentario. Del total de participantes, 61 recibieron clases de yoga en la modalidad de hatha-yoga. La duración de la intervención fue de tres veces por semana durante ocho semanas.

Foto de Jean Henrique Wichinoski

El Yoga ayudaría a reforzar las funciones cerebrales, especialmente en personas mayores. Foto de Jean Henrique Wichinoski.

El resto de participantes recibieron el mismo número de clases y con igual duración, pero dedicadas a estiramientos y ejercicios de tonificación convencionales. Todos los participantes completaron pruebas de función ejecutiva, incluyendo el paradigma de conmutación de tareas establecidas, n-back y capacidad de memoria de trabajo al inicio del estudio y en el seguimiento.

Los resultados del estudio mostraron que tras la intervención de ocho semanas el grupo que practicó yoga fue más rápido y preciso en las pruebas de memoria,  flexibilidad mental y en la habilidad para cambiar de una tarea a otra, en comparación con su desempeño antes del periodo de intervención. Los participantes que recibieron clases de estiramientos y ejercicios de tonificación no obtuvieron cambios significativos a nivel cognitivo tras las ocho semanas. Las diferencias observadas entre ambos grupos no se relacionaban con la edad, el sexo, el nivel social ni otros factores demográficos.

Los autores sugieren que tras estos resultados serían necesarios estudios sistemáticos más grandes para examinar a fondo los efectos del yoga en la función ejecutiva y en otros dominios de la cognición para mantener o mejorar el funcionamiento cognitivo en el proceso de envejecimiento.

La edad es el principal factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer. El rápido crecimiento de la esperanza de vida asociado a la baja tasa de natalidad, colocan a España como el noveno país más envejecido del mundo, y a su vez,  como el noveno con mayor prevalencia de la enfermedad. Pero las consecuencias de esta tendencia no son sólo sanitarias; el impacto social y financiero que produce la inversión de la pirámide poblacional preocupa también a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.

En los últimos años la inversión económica para la investigación dentro de las intervenciones están destinadas a encontrar soluciones que amortigüen el efecto del deterioro cognitivo asociado a la edad, motivadas por ofrecer una mejor calidad asistencial a un menor coste.

Foto de Erich Ferdinand.

Las terapias no farmacológicas son una alternativa eficaz ante los fármacos. Foto de Erich Ferdinand.

Mientras que tratamientos farmacológicos como los anticolinesterasa parecen eficaces para algunos pacientes, se ha demostrado que no mejora la evolución para la gran mayoría de ellos, y que al final salen caros. Un enfoque alternativo al farmacológico y de carácter preventivo son los tratamientos no farmacológicos cognitivos (TNFC). Los TNFC son usados para aminorar el impacto del deterioro cognitivo asociado a la edad, enlenteciendo el progreso biológico de neurodegeneración.

Los TNFC hacen referencia a intervenciones conductuales que tienen como objeto mejorar la cognición en individuos los cuales han experimentado un deterioro cognitivo en su funcionamiento. Estas intervenciones involucran un rango amplio de actividades distintas, incluyendo la actividad mental. Actualmente existen muchas propuestas sobre TNFC, cada una diferenciada por su enfoque teórico.

Pero no todas las TNFC son eficaces como agentes promocionales de la salud o preventivos de enfermedades tan duras como la demencia. Un reciente estudio de muchos estudios concluye que este tipo de intervenciones tan sólo sería eficaz como agente promotor y preventivo en personas sanas o con deterioro cognitivo, pero en ningún caso para pacientes con demencia.

Desde Neuroname, estamos diseñando un tipo de TNFC innovador, a través de la lectura de otras terapias que se han demostrado eficaces. Nosotros apoyamos la promoción de la salud desde un enfoque no farmacológico.

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