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Demencia

Según la organización mundial de la salud (OMS) las formas o causas de la demencia son múltiples y diversas. La mayoría de los diagnósticos de demencia son de enfermedad de Alzheimer que representan aproximadamente 70% de los casos. Otras formas de demencia son la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal (degeneración del lóbulo frontal del cerebro).

Un grupo de investigadores de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) ha identificado una posibilidad nueva de tratamiento para la demencia frontotemporal, que cada vez aumenta más el porcentaje de casos de demencia en personas menores de 60 años.  El secreto está en las células madre de pacientes con una mutación que predispone a padecer esta demencia. Catherine Verfaillie, investigadora principal del estudio, sostiene que utilizar las células madre pluripotentes (iPS) permitirían modificar las demencias que afectan a pacientes de edad avanzada.

Foto de Derrick Tyson (licencia creative commons)

Las células madre pluripotentes (iPS) permitirían modificar las demencias que afectan a pacientes de edad avanzada. Foto de Derrick Tyson (licencia creative commons).

Las células madre pluripotentes (iPS) son un tipo de células madre que se caracterizan por ser capaces de generar prácticamente todo tipo de tejidos. Estas células se derivan de una célula diana no  pluripotencial. El equipo de científicos descubrió en pacientes con demencia frontotemporal un defecto que impedía un desarrollo neuronal normal que podía corregirse recuperando el aspecto original de estas células madre.

Según Verfaillie las células iPS pueden ser utilizadas para entender mejor la demencia frontotemporal y podrían ayudar al desarrollo de terapias que eliminen o reduzcan la degeneración de las neuronas corticales. El equipo de científicos ha llegado a esta conclusión  tras ver los resultados obtenidos en la creación de células iPS en tres pacientes con una mutación en el gen GRN. Dichas células fueron modificadas para convertirse en neuronas corticales.

Los resultados obtenidos han sido publicados en Stem Cell Reports y ponen de manifiesto según los investigadores, que la mutación de este gen causa un defecto en la neurona cortical, ya que altera la vía de señalización Wnt, un grupo de vías formadas por proteínas que transfieren las señales del exterior de una célula a través de la superficie receptora de dicha célula hasta su interior.

Los investigadores sostienen que estos hallazgos podrían ser el principio de una nueva terapia contra las enfermedades neurodegenerativas que afectan a cada vez a más personas mayores.

Fuente: Dmedicina

¿Es posible la existencia de un pueblo habitado únicamente por personas con demencia? Parece que sí. Hoy vamos a conocer la historia de  Hogewey, un pueblo Holandés en el que todos sus habitantes padecen algún tipo de demencia. En apariencia se trata de una zona residencial normal (con tiendas, lugares de ocio, parques, etc.), pero los 160 habitantes que residen en este pequeño pueblo están acompañados en todo momento por profesionales de la salud, como médicos y enfermeras.

Estos profesionales se camuflan fingiendo ejercer otras profesiones (camareros, peluqueros, etc.) para conservar el clima residencial y no perturbar a los residentes que padecen de demencia.

Foto de Petras Gagilas

Las personas pueden mejorar su calidad de vida con este tipo de tratamientos innovadores. Foto de Petras Gagilas.

¿Cómo se hace posible el tratamiento de estas personas que padecen demencia sin que ni siquiera ellas sepan que la padecen?

Esto es posible porque en realidad Hogewey no es un pueblo sin más, si no que se trata de un hospital al aire libre de unos 16.000 metros cuadrados construido para las personas residentes que padecen cualquier tipo de demencia. Los residentes se sienten más libres y tranquilos llevando este tipo de tratamiento, evitando así el etiquetado de padecer una enfermedad que actualmente no tiene cura.

Los residentes que habitan en estas viviendas no son conscientes de que están siendo tratados por más de 250 profesionales del ámbito de la salud, todos ellos han sido diagnosticados de demencia y su media de edad es de aproximadamente de 83 años. Las casas son compartidas con más vecinos pero cada uno tiene una habitación individual, contando en todo momento con un cuidador en la vivienda para asegurar su bienestar y su calidad de vida.

Isabel van Zuthem, colaboradora en la iniciativa, sostiene que Hogewey ofrece muchos beneficios en comparación con los tratamientos en los hospitales  y que los pacientes al encontrarse en un entorno familiar en el que se sienten seguros reducen su ansiedad, mejorando su calidad de vida y promoviendo el envejecimiento activo.

Foto de Hans Erkelens (Licencia Creative Commons)

Viven en un entorno parecido al suyo, manteniéndose siempre activos. Foto de Hans Erkelens.

Los pacientes pueden realizar distintas actividades de ocio como pintura, escritura, cocina, etc, que permiten que se entrenen sus habilidades cognitivas al mismo tiempo que fomenta su autonomía y aumenta su autoestima, invitándoles a realizar actividades cotidianas para que sigan realizando actividades que les resulten agradables. En Hogewey también se realizan fiestas, organizando bailes y espectáculos para los residentes.

Las viviendas están decoradas de forma que los pacientes conserven su estilo de vida anterior, para que haya la menor confusión posible, por lo que hay viviendas que están decoradas de forma lujosa para los que tenían un alto nivel de vida y otras viviendas más simples tal y como recordaban los pacientes sus propias casas.

En cifras, este tipo de tratamiento no es apto para todos los bolsillos, debido a que la estancia de cada uno de los residentes cuesta unos 10.000 euros al mes, de los cuales como máximo 4000 euros salen de los bolsillos de los familiares de los pacientes. El resto del costoso tratamiento está financiado con dinero público del gobierno Holandés. Actualmente la lista de espera para acceder a este tipo de servicio es larga y puede durar hasta 5 años hasta que la residencia acepte a un nuevo paciente.

Los beneficios de este tipo de tratamiento parecen evidentes para los profesionales de la salud, ya que sostienen que los pacientes consumen menos medicación, aumenta su felicidad y autoestima, aumenta su esperanza  de vida  y su calidad de vida  y tienen un mayor rendimiento en pruebas de memoria y lenguaje, especialmente en lo referente a la comunicación. Debido a estos beneficios otros países como Inglaterra o suiza están llevando a cabo iniciativas parecidas.

Para saber más sobre la iniciativa de Hogewey pinche aquí

La vitamina D es una vitamina liposoluble que se almacena en el tejido graso del cuerpo. Esta vitamina, es difícil de encontrar en los alimentos, ya que son muy pocos los que la contienen (por ejemplo, los pescados grasos como el atún, salmón y caballa están entre las mejores fuentes de vitamina D). Por ello, actualmente muchos alimentos son enriquecidos con esta vitamina.

Un estudio realizado por Littlejohns TJ, Henley WE, Lang IA, Annweiler C, y colaboradores tiene como objetivo determinar si las concentraciones bajas de vitamina D se asocian con un mayor riesgo de incidencia de demencia y especialmente en la enfermedad de Alzheimer.

Imagen de fotogiandy

Déficits en vitamina D están asociados a un mayor riesgo de demencia en las personas mayores. Imagen de fotogiandy.

El estudio contó con una muestra de 1.658 adultos mayores de 65 años cognitivamente sanos, capaces de caminar sin ayuda y libres de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares al inicio del estudio. El seguimiento de los participantes para la realización del estudio duro una media de 5,6 años. En ese periodo de tiempo 171 participantes desarrollaron demencia, de los cuales 102 participantes tenían demencia tipo Alzheimer.

Los resultados del estudio mostraron que los adultos que tenían déficits moderados en vitamina D tenían un 53% más de riesgo de desarrollar demencia de cualquier tipo, un 125% en ancianos con mayor grado de deficiencia de vitamina D. Para los participantes con EA, el grupo con un grado moderado de deficiencia de vitamina D era un 69% más propenso a desarrollar este tipo de enfermedad, y se incrementaba en un 122% en ancianos con grave deficiencia de vitamina D.

Los autores encontraron evidencia de que hay un umbral del nivel sanguíneo de vitamina D por debajo del cual aumenta el riesgo de desarrollar demencia y Enfermedad de Alzheimer. Sostenían la hipótesis de que el umbral se situaría en 25-50 nmol/L, pero los nuevos hallazgos confirman que niveles de vitamina D superiores a 50 nmol/L están asociados fuertemente a una buena salud cerebral.

Por tanto, sería recomendable que todos incluyéramos en nuestras dietas alimentos que contengan este tipo de vitamina.

Cuando hablamos de problemas de memoria a la mayoría de las personas les viene a la mente la palabra y enfermedad de “Alzheimer”, porque nosotros mismos o alguien cercano, alguna vez hemos tenido una relación directa con algún enfermo de Alzheimer y, por tanto, conocido algunas de sus consecuencias. En la mayoría de los casos, las consecuencias más fácilmente observables son los problemas de memoria, teniendo dificultad de recordar eventos acaecidos hace relativamente poco tiempo, lo que se denomina “memoria anterógrada”.

Hay que tener en cuenta que existen más enfermedades que provocan amnesia anterógrada, en la que la persona que lo padece no consigue consolidar recuerdos nuevos, por lo que para el sujeto es como si no hubieran existido algunos hechos. Otras enfermedades o trastornos que reflejan estos problemas de memoria son, por ejemplo: el Síndrome de Korsakoff que normalmente se asocia al alcoholismo, delirium o durante un trastorno disociativo. Y algunas películas que nos ejemplificarían perfectamente este déficit podrían ser: Memento o Buscando a Nemo (la desmemoriada pez Dori).

Foto de Arne kuilman

La estimulación magnética transcraneal puede ayudar a mejorar la memoria durante un período de 24 horas. Foto de Arne kuilman.

Para intentar aliviar estos frustrantes casos, un experimento ha arrojado un halo de luz que podría dar esperanza a quienes sufren en primera o en tercera persona este grave problema. Investigadores de la Universidad Northwestern de Chicago han logrado mejorar la memoria en 16 personas sanas durante un período de 24 horas. Este efecto se ha medido evaluando su memoria antes de la estimulación magnética de 20 minutos durante 5 días, y una post evaluación tras este tratamiento. Este experimento fue publicado en la prestigiosa revista Science.

El experimento consiste en una estimulación magnética transcraneal (EMT) en la que la diana es el hipocampo, centro de la formación de nuevos recuerdos. Además, este tipo de estimulación neuronal aparentemente no tiene efectos secundarios ni es invasiva.

A partir de este cambio en las redes neuronales del cerebro humano, se seguirá trabajando para solventar este déficit y mejorar la calidad de vida de quienes padecen alguna demencia u otra enfermedad neurológica.

Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona publicado en la revistaScience Translational Medicine revela que existe una proteína, denominada TREM2, cuyos niveles están asociados con enfermedades neurodegenerativas. Estos factores se relacionan inversamente, ya que unos bajos niveles de la mencionada proteína aumentarían la probabilidad de sufrir una degeneración neuronal.

La proteína TREM2 estaría encargada de “limpiar” los residuos amiloides acumulados en las células gracias a su función fagocitaria, que actúa eliminando dichos residuos. Las acumulaciones de placas betaamiloides y ovillos neurofibrilares se relacionan con algunas demencias, siendo marcadores de riesgo de enfermedades vinculadas al deterioro cognitivo que suele asociarse a la tercera edad.  Por tanto, si la proteína TREM2 baja su nivel y funcionalidad, aumentará la probabilidad de riesgo de desarrollar alguna enfermedad neurodegenerativa, como por ejemplo, la Enfermedad de Alzheimer o la demencia frontotemporal.

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