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Alzheimer

Tres estudios realizados por diferentes investigadores y publicados en revistas científicas como “Science” y “Nature Medicine” han concluido que la sangre joven rejuvenece.

Los estudios realizados con ratones han puesto de manifiesto que existe una proteína en la sangre de los ratones jóvenes de 2 meses que es capaz de rejuvenecer los músculos y el cerebro de ratones de 22 meses de edad que se encontraban en la última etapa de su vida, teniendo en cuenta que la esperanza de vida de estos ratones suele ser de dos años y medio. También encontraron los resultados opuestos, la sangre de los ratones más envejecidos perjudicó negativamente a los más jóvenes.

Por lo visto el responsable de este descubrimiento es el factor 11 de diferenciación del crecimiento celular (GDF-11), una proteína que aumenta el crecimiento de nuevas neuronas en el hipocampo, lo que podría suponer una mejora en el aprendizaje y la memoria. Este factor encontrado en la sangre joven también mejora el bulbo olfatorio (por lo que se podría recuperar en parte el olfato perdido) y la irrigación sanguínea del cerebro.

Foto de Iñaki Pérez de Albéniz (licencia creative commons)

La sangre joven podría rejuvenecer células y tejidos en el envejecimiento. Foto de Iñaki Pérez de Albéniz (licencia creative commons).

Según los estudios, los músculos y el corazón también se verían beneficiados, ya que los ratones que recibieron GDF11 aumentaron su fuerza y su capacidad de actividad física. Estos resultados obtenidos en ratones pueden ser esperanzadores para ver si se producen los mismos efectos en humanos, rejuveneciendo el cerebro del mismo modo que se ha observado en los ratones.

Se realizó un ensayo clínico con 18 personas que padecían la enfermedad de Alzhéimer para comprobar los efectos que tiene la sangre de personas jóvenes sobre esta patología. Los investigadores sostienen que en aproximadamente un año podría saberse si la sangre joven podría beneficiar a las personas que padecen de esta enfermedad incurable y temida asociada al envejecimiento.

Una de los coautores del estudio de la universidad de Harvard sostiene que esta es la primera demostración de un “factor de rejuvenecimiento” producido de forma natural y que podría revertir en envejecimiento de múltiples tejidos.

Por otro lado, otro de los equipos de investigadores observó los efectos de la sangre joven uniendo las pieles de los dos ratones, quedando así unidos sus sistemas de circulación. Se observó que cuando se unieron los ratones viejos y jóvenes algunas células en ratones viejos se revitalizaron. El neurocientífico Tony Wyss-Coray de la Universidad de Stanford en California, sostiene que con este avance “queda abierta la posibilidad de aislar los factores adicionales en la sangre”.

Por tanto, diversos estudios ponen de manifiesto que la sangre joven podría ser un factor rejuvenecedor en el envejecimiento. Aunque los autores sostienen que hacen falta más estudios e investigaciones para conocer los efectos y saber si realmente la sangre podría ser una “medicina” para diversas enfermedades como por ejemplo la enfermedad de Alzheimer.

                                                                              Fuente: Periódico ABC/ Revista Science

Actualmente es conocido que las personas con deterioro cognitivo leve (DCL) pueden tener mayores probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, hay escasez de estudios que proporcionen información sobre los patrones de conectividad funcional para poder distinguir entre pacientes que van a mostrar un deterioro progresivo y pacientes que van a evolucionar de una forma estable.

Con el objetivo de observar las diferencias en la conectividad funcional, un equipo de investigadores ha estudiado los mecanismos por los que algunos pacientes diagnosticados de deterioro cognitivo leve desarrollan la enfermedad de Alzheimer. El citado estudio ha sido publicado en la revista The journal of neurocience.

En el estudio, se registró la actividad cerebral de 19 participantes con deterioro cognitivo leve que desarrollaron la enfermedad de Alzheimer en el periodo de un año y 30 participantes con DCL cuyo diagnostico no varió en el año siguiente. No había diferencias de edad, sexo ni nivel educativo. Se utilizaron técnicas de estimación del volumen de sustancia gris y pruebas neuropsicológicas para observar la actividad cerebral de los pacientes con DCL.

Foto de Xavi Talleda

La magnetoencefalografía podría ser un biomarcador para determinar la probabilidad de evolución a Alzheimer de pacientes con DCL. Foto de Xavi Talleda.

Se utilizó la magnetoencefalografía, una técnica no invasiva que captura los campos magnéticos que genera el cerebro para analizar los patrones de actividad cerebral. Los participantes se mantuvieron en estado de reposo mientras se realizaron los registros. Se estimó la sincronización cerebral para determinan la forma en la que distintas regiones cerebrales se comunicaban entre sí.

Los resultados mostraron que los participantes con DCL con mayor probabilidad de desarrollar Alzheimer en comparación con los DCL que se mantuvieron estables, obtuvieron peores puntuaciones en pruebas de memoria episódica y semántica, y en pruebas de función ejecutiva. Se observó también un menor volumen en la corteza entorrinal izquierda, relacionada con la memoria. Se encontraron diferencias significativas en cinco conexiones entre la corteza cingulada anterior derecha y diversas zonas temporo-occipitales (principalmente en el hemisferio derecho).

En conclusión, los resultados obtenidos han mostrado que la magnetoencefalografía junto con las pruebas neuropsicológicas y las de sincronización cerebral permitieron clasificar correctamente a los participantes que desarrollarían Alzheimer y a los que no en un 90% de los 49 sujetos de la muestra. Los resultados sugieren que el incremento en la sincronización entre la corteza cingulada anterior y regiones temporo-occipitales derechas puede ser predictivo de cómo una persona con DCL puede llegar a desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Las benzodiazepinas son medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central, y cuyos efectos pueden ser sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y amnésicos entre otros. Normalmente se utilizan para el tratamiento de la ansiedad, insomnio y otros estados afectivos.

Sophie Billioti de Gage, Yola Moride, Thierry Ducruet y colaboradores, han realizado un estudio con el objetivo de investigar los efectos a largo plazo de las benzodiacepinas en tratamientos contra la ansiedad y los trastornos del sueño. Los autores sostienen que existe relación entre la enfermedad de Alzheimer con dichos tratamientos, y aunque exista un riesgo de demencia mayor en las personas que consumen benzodiacepinas, la asociación de estos factores no está clara. El estudio ha sido publicado en la revista British Medical Journal.

Frédérique Voisin-Demery

El uso de Benzodiacepinas de acción prolongada podría aumentar el riesgo de padecer Alzheimer. Foto de Frédérique Voisin-Demery.

Los participantes fueron 1.796 personas con diagnostico de enfermedad de Alzheimer que se compararon con un grupo control de  7.184 personas sanas  agrupadas por sexo y edad. Los investigadores analizaron la relación entre la exposición a las benzodiacepinas y el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer a largo plazo durante un periodo de seis años y la correlación entre la dosis y la respuesta. En ambos grupos se tomaron muestras al azar de personas mayores de 66 años que Vivian en la comunidad.

Los resultados mostraron que el uso de fármacos como las benzodiacepinas durante tres meses o más estaba asociado a un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer hasta en un 51%. Sin embargo, no se encontró asociación entre los participantes que  tomaron estos fármacos durante menos de tres meses. Esto significa que la fuerza de la asociación se incrementaba a mayor exposición de los participantes a los fármacos, especialmente con el uso de benzodiacepinas de acción prolongada.

Por tanto, los autores sugieren que el uso de benzodiacepinas está asociado a un mayor riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer, por lo que estaría injustificado el uso a largo plazo de estos fármacos como tratamiento principal, ya que puede ser considerado como un problema de salud pública.

La edad es el principal factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer. El rápido crecimiento de la esperanza de vida asociado a la baja tasa de natalidad, colocan a España como el noveno país más envejecido del mundo, y a su vez,  como el noveno con mayor prevalencia de la enfermedad. Pero las consecuencias de esta tendencia no son sólo sanitarias; el impacto social y financiero que produce la inversión de la pirámide poblacional preocupa también a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.

En los últimos años la inversión económica para la investigación dentro de las intervenciones están destinadas a encontrar soluciones que amortigüen el efecto del deterioro cognitivo asociado a la edad, motivadas por ofrecer una mejor calidad asistencial a un menor coste.

Foto de Erich Ferdinand.

Las terapias no farmacológicas son una alternativa eficaz ante los fármacos. Foto de Erich Ferdinand.

Mientras que tratamientos farmacológicos como los anticolinesterasa parecen eficaces para algunos pacientes, se ha demostrado que no mejora la evolución para la gran mayoría de ellos, y que al final salen caros. Un enfoque alternativo al farmacológico y de carácter preventivo son los tratamientos no farmacológicos cognitivos (TNFC). Los TNFC son usados para aminorar el impacto del deterioro cognitivo asociado a la edad, enlenteciendo el progreso biológico de neurodegeneración.

Los TNFC hacen referencia a intervenciones conductuales que tienen como objeto mejorar la cognición en individuos los cuales han experimentado un deterioro cognitivo en su funcionamiento. Estas intervenciones involucran un rango amplio de actividades distintas, incluyendo la actividad mental. Actualmente existen muchas propuestas sobre TNFC, cada una diferenciada por su enfoque teórico.

Pero no todas las TNFC son eficaces como agentes promocionales de la salud o preventivos de enfermedades tan duras como la demencia. Un reciente estudio de muchos estudios concluye que este tipo de intervenciones tan sólo sería eficaz como agente promotor y preventivo en personas sanas o con deterioro cognitivo, pero en ningún caso para pacientes con demencia.

Desde Neuroname, estamos diseñando un tipo de TNFC innovador, a través de la lectura de otras terapias que se han demostrado eficaces. Nosotros apoyamos la promoción de la salud desde un enfoque no farmacológico.

Mmmmmm… Sabor Intenso y con un toque amargo. Un escalofrío de puro placer recorre nuestro cuerpo cuando mordemos un trozo de Chocolate. ¿Podría ser saludable esta pequeña adicción?

Giulio María Pasinetti  acaba de descubrir cómo afecta el “Cacao” a la comunicación sináptica en un modelo genético de ratones con enfermedad de Alzheimer.

Un último estudio realizado en Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York ha demostrado que un tipo de Cacao que han denominado “lavado” y que contiene grandes cantidades de polifenoles impide la acumulación de las proteínas beta-amyloide justo allí donde la enfermedad de Alzheimer actúa de una manera disruptiva “en los lugares intersinapticos”.

Foto de Austin Kirk

El cacao podría prevenir el deterioro cognitivo a largo plazo. Foto de Austin Kirk.

 

La sinapsis es un proceso fisiológico clave para el correcto funcionamiento de la cognición, puesto que es el lugar físico donde las neuronas se intercambian los mensajes. En la enfermedad de Alzheimer, una proteína mal plegada se acumula en estas zonas haciendo que la comunicación entre neuronas sea deficitaria, y provocando en última instancia que toda la estructura celular degenere y muera.

Es ahí donde parece tener efecto este extracto especial de Cacao “Lavado” con altos contenidos en polifenoles, reduciendo la acumulación de oligomeros de Beta-Amyloide y devolviendo el funcionamiento correcto a las neuronas.

Los resultados del estudio, publicado en Journal of Alzheimer’s Disease (JAD), son los primeros en sugerir que el incluir cantidades adecuadas de polifenoles de cacao en la dieta, puede prevenir el declive cognitivo a largo plazo.

Por tanto, en base a los resultados podríamos deducir, que al menos durante un tiempo seria saludable incluir este tipo de cacao en la dieta en las cantidades adecuadas, disfrutando de esa pequeña y dulce adición que supone el chocolate… Mmmmmm

La vitamina D es una vitamina liposoluble que se almacena en el tejido graso del cuerpo. Esta vitamina, es difícil de encontrar en los alimentos, ya que son muy pocos los que la contienen (por ejemplo, los pescados grasos como el atún, salmón y caballa están entre las mejores fuentes de vitamina D). Por ello, actualmente muchos alimentos son enriquecidos con esta vitamina.

Un estudio realizado por Littlejohns TJ, Henley WE, Lang IA, Annweiler C, y colaboradores tiene como objetivo determinar si las concentraciones bajas de vitamina D se asocian con un mayor riesgo de incidencia de demencia y especialmente en la enfermedad de Alzheimer.

Imagen de fotogiandy

Déficits en vitamina D están asociados a un mayor riesgo de demencia en las personas mayores. Imagen de fotogiandy.

El estudio contó con una muestra de 1.658 adultos mayores de 65 años cognitivamente sanos, capaces de caminar sin ayuda y libres de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares al inicio del estudio. El seguimiento de los participantes para la realización del estudio duro una media de 5,6 años. En ese periodo de tiempo 171 participantes desarrollaron demencia, de los cuales 102 participantes tenían demencia tipo Alzheimer.

Los resultados del estudio mostraron que los adultos que tenían déficits moderados en vitamina D tenían un 53% más de riesgo de desarrollar demencia de cualquier tipo, un 125% en ancianos con mayor grado de deficiencia de vitamina D. Para los participantes con EA, el grupo con un grado moderado de deficiencia de vitamina D era un 69% más propenso a desarrollar este tipo de enfermedad, y se incrementaba en un 122% en ancianos con grave deficiencia de vitamina D.

Los autores encontraron evidencia de que hay un umbral del nivel sanguíneo de vitamina D por debajo del cual aumenta el riesgo de desarrollar demencia y Enfermedad de Alzheimer. Sostenían la hipótesis de que el umbral se situaría en 25-50 nmol/L, pero los nuevos hallazgos confirman que niveles de vitamina D superiores a 50 nmol/L están asociados fuertemente a una buena salud cerebral.

Por tanto, sería recomendable que todos incluyéramos en nuestras dietas alimentos que contengan este tipo de vitamina.

Un equipo de investigadores (J. Kuhn, K. Hardenacke, D. Lenartz , T. Gruendler, M. Ullsperger, C Bartsch y colaboradores) han llevado a cabo un estudio en el que se pretendía observar los efectos de la estimulación cerebral profunda en personas con enfermedad de Alzheimer. Este estudio ha sido publicado en la revista Molecular Psychiatry.

En las últimas décadas, la estimulación cerebral profunda (ECP) es uno de los tratamientos quirúrgicos más innovadores. En otros estudios la ECP ha mostrado resultados prometedores en personas con enfermedad de Alzheimer. En este estudio se han querido comprobar los efectos estimulando los núcleos basales de Meynert, que están relacionados con la memoria.

Foto de Uri Today

La ECP podría mejorar la cognición en la enfermedad de Alzheimer. Foto de Uri Today.

 

Los investigadores seleccionaron para el estudio a seis participantes de entre 57 y 59 años (cuatro mujeres y dos hombres) con diagnóstico de deterioro cognitivo moderado a grave. Todos los participantes se sometieron a una ECP bilateral, que consiste en introducir electrodos a través de dos incisiones muy pequeñas en los núcleos basales de Meynert. A lo largo del primer mes, tres de los seis participantes recibieron primero dos semanas de ECP y posteriormente  dos semanas sin estimulación, mientras que los otros tres participantes en las primeras dos semanas no recibieron estimulación y en las dos semanas posteriores recibieron ECP.  En los 11 meses posteriores todos los participantes recibieron ECP continua con una baja frecuencia.

Con ECP de baja frecuencia, cuatro de los seis participantes experimentaron algunas mejorías, especialmente en los tests neuropsicológicos (fluidez en lenguaje, semántica, dígitos, etc). En otros tests (como el de depresión), los resultados eran muy parecidos entre la estimulación cerebral y la ausencia de ésta.

Los resultados son significativos, ya que más de la mitad de los participantes obtuvieron mejoras en algunas áreas cognitivas. Además, no se observaron efectos secundarios graves relacionados con la estimulación. Teniendo en cuenta que se trata de un estudio piloto y que este tiene sus limitaciones, los autores concluyen  que la ECP del Núcleo Basal de Meynert es una técnica viable, pudiendo mejorar la cognición de algunos pacientes con la enfermedad de Alzheimer.

Una población envejecida conlleva un mayor grado de dependencia sociosanitaria y a su vez un menor número de recursos humanos para atenderla. Es por esta correlación que desde organismos internacionales se está haciendo un esfuerzo por diseñar medidas urgentes paliativas de tal envejecimiento (OMS, 2012).

Foto de Cristian Stefanescu

Algunos déficits cognitivos en la vejez podrían deberse a la pérdida de colesterol. Foto de Cristian Stefanescu.

Una de las muchas líneas de trabajo de estas medidas, dirige sus esfuerzos a fomentar la autonomía cognitiva del adulto mayor, para amortiguar el deterioro cognitivo que viene asociado al avance de la edad.

En nuestro cerebro, existe una estructura pequeña que sin embargo tiene un gran peso en los procesos de aprendizaje y memoria denominada “hipocampo”, y que es una de las primeras en deteriorase conforme envejecemos.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han participado en un estudio que sugiere que algunos de los déficits cognitivos que ocurren con la edad pueden deberse a la pérdida de colesterol de la membrana neuronal del hipocampo, tal y como aparece en el trabajo publicado en la revista EMBO Molecular Medicine.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos elevaron los niveles de colesterol en las neuronas hipocampales viejas y los situaron a los niveles de las neuronas jóvenes. De esta forma, comprobaron que todos sus parámetros mejoraron.

“Este trabajo contribuye a comprender las bases fisiológicas de los déficits cognitivos que acompañan el envejecimiento. Estamos un poco más cerca de determinar hasta qué punto los cambios observados durante el envejecimiento normal son responsables de los déficits cognitivos profundos como los que caracterizan la enfermedad de Alzheimer”, ha comentado el investigador del Centro de Biología Molecular, centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Dotti.

El investigador confía en que este hallazgo permita desarrollar estrategias para reducir la pérdida de colesterol neuronal durante el envejecimiento y prevenir de este modo la aparición de los déficits cognitivos de la edad o bien reducir su intensidad.

Científicos británicos desarrollan una prueba de sangre que predice con un 87 % de fiabilidad, si una persona desarrollará la enfermedad  de Alzheimer en el plazo de un año.

El pasado mes de marzo del 2014, científicos norteamericanos identificaban 10 lípidos determinantes para el desarrollo del Alzheimer, que se pueden detectar con tan sólo un test de sangre.

Descubren 10 proteinas en la sangre que podrían predecir Alzheimer

Descubren 10 proteinas en la sangre que podrían predecir Alzheimer

Ahora, un equipo de investigadores británicos de la Universidad inglesa de Oxford y el Kings College London, han identificado 10 proteínas en la sangre que indican la llegada inminente de la enfermedad. El hallazgo se ha obtenido después de

utilizar muuestras sanguíneas de 1.148 personas, de las cuales 476 padecían Alzheimer, 220 deterioro cognitivo leve y 452 estaban sanas.

En todos los sujetos fueron analizadas 26 proteínas relacionadas con la enfermedad: 16 de ellas estaban ligadas a la contracción del cerebro y 10 podrían predecir si las personas con deterioro cognitivo leve podrían desarrollar el mal en un periodo de un año.

El estudio, publicado en la revista ‘Alzheimer & Dementia’, permitirá llevar a cabo pruebas
clínicas, aunque se requerirán años para que el examen sanguíneo esté disponible para la población. Sin embargo, los científicos han reconocido que, antes de que eso ocurra, en futuras pruebas habrá que ser más específicos y distinguir los marcadores del Alzheimer respecto a los de otros síndromes de demencia y neurodegeneración.

Actualmente no hay tratamientos farmacológicos eficaces para la enfermedad de Alzheimer, y sin embargo afecta a 44 millones de personas en todo el mundo, y a 1,2 millones en España. Además, se cree que muchos de los nuevos ensayos clínicos fallan porque los medicamentos se administran demasiado tarde, cuando el proceso de la enfermedad ya está avanzado. De ahí la importancia de contar con un análisis de sangre que ayude a detectar este trastorno en sus primeras fases. Este hallazgo promueve  sin duda el avance de la ciencia hacia la aplicación de tratamientos precoces, destinados a prevenir y frenar el desarrollo de este trastorno.

El bioquímico español Álvaro Inglés (Cáceres, 1984) -Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria- cree en la regeneración de las neuronas a través de unas proteínas artificiales llamadasquimeras”.

 Durante el año 2013, este científico ha trabajado para desarrollar proteínas biosintéticas que no existen en la naturaleza. Estas proteínas “quimeras” están constituidas por unos receptores de luz unidos a los factores de crecimiento de una célula.

Iluminando tal receptor con luz artificial se favorece el crecimiento, supervivencia y regeneración neuronal.

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