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Rincón profesional

Perdonad si teneíais costumbre de seguir nuestras entradas. Estamos haciendo algunos cambios en general que nos hacen disponer de menos tiempo.

Pero en recompensa a vuestra paciencia, hoy traemos un curioso experimento hecho en Inglaterra relacionado con 2 conceptos: actor perfomance y realidad virtual. Y esto empieza así:

“Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Esta es la frase que no se sabe muy bien cuándo ni dónde pero que se ha atribuido al físico alemán Albert Einstein desde hace años. Y no es descabellado para nadie si un día se nos ocurre escribirla en un papel en grande, maquetarla, y colgarla en nuestra pared para verla todos los días que nos levantemos.
Especialmente cuando en una actividad profesional sanitaria como la que ejercemos quienes nos atribuimos el título de “neuropsicólogos”, debemos por siempre tener esta frase presente, pues es nuestra responsabilidad explorar y descubrir nuevas fórmulas de evaluación e intervención que mejoren la calidad de vida de nuestros pacientes y en el menor tiempo posible.
Y es por este último párrafo por el que he querido resumir un reciente estudio de lo más original, que aunque en su apariencia se aleje del objeto que estudia la neuropsicología clínica, versa sobre conceptos de esta disciplina y puede servirnos como fuente de inspiración hacia nuevas creaciones y aplicaciones de corte más clínico.

Ondas en el cerebro

Ondas en el cerebro

El cerebro, que está en continuo funcionamiento (incluso en estados de sueño), emite ondas a distintas frecuencias para comunicar y sincronizar las distintas partes que lo componen. Por ilustrar este concepto con una imágen, podríamos usar el efecto que produce una campana de una iglesia al golpearla: emite ondas del sonido que nos sirve para que todos los ciudadanos del pueblo podamos escuchar ese mensaje.

En el cerebro las ondas “fast-wave SMR “son un tipo de ondas Beta que oscilan entre 12-15HZ y que el cerebro produce en estados de concentración y relajación. A menudo estas ondas aparecen en combinación con otro tipo de ondas Beta de mayor frecuencia (15-21HZ) y ondas Theta (4-8HZ).

En estudios previos se han encontrado en músicos correlaciones positivas entre estas ondas y la memoria de trabajo, atención, y habilidades motoras.
Este tipo de ondas se deben distinguir de las ondas ”slow-wave SMR” compuestas por ondas tipo Alfa y Theta, y que han demostrado en algunas ocasiones relaciones con estados de “hipnagogia” (estados lúcidos de creatividad).
Lo que en este estudio se plantean es muy ambicioso. La hipótesis formula que un entrenamiento en ondas Beta SMR en un contexto virtual de simulación de un escenario de teatro, podría mejorar la percepción de las habilidades de interpretación así como el resultado en su puesta en escena. Los autores consideran que estas condiciones facilitarían la transferencia de estados aprendidos en entornos virtuales con su mundo real. Y para ello diseñaron el siguiente experimento:

En el teatro un actor debe entrenarse duramente para controlar su cabeza, su conducta, y sus emociones.Foto de Gabriel Saldana

En el teatro un actor debe entrenarse duramente para controlar su cabeza, su conducta, y sus emociones.Foto de Gabriel Saldana

Se seleccionaron 15 estudiantes con una media de edad de 23 años, pertenecientes al 2º año de estudios en arte dramático. Se hicieron 3 grupos, en uno de los grupos (Grupo I, N=5) se les entrenó a controlar algunas variables visuales y auditivas de un escenario de Realidad Virtual en 3D, a otro grupo (Grupo II, N=6) se les entrenó de la misma manera pero a través de escenas recreadas por ordenador en 2D, y al último grupo (Grupo III, N=4) se le seleccionó como grupo control.
Tanto antes de comenzar con el estudio como posterior al estudio se evaluó a todos los alumnos con escalas de “Puesta en Escena” y “Estado de Flow”, diseñadas por la facultad RADA. Del mismo modo, tres expertos académicos valoraron la actuación de cada participante a través de un cuestionario estandarizado. En todas estas escalas se incluían variables como: actuación general, transformación vocal, expresión verbal, fluidez del movimiento, inhibición del movimiento, expresión imaginativa, grado de convicción, características imaginativas, creatividad, autoconfianza, sentido del control, seguridad, sentimiento de estar presente, y otras.

Los expertos o jueces valoraron las variables atribuibles a la Puesta en Escena y los participantes las variables asociadas a su Estado de Flow.

Para la intervención en cada grupo se intervino durante 300 minutos distribuidos a lo largo de 6 semanas, planteando para cada grupo los siguientes abordajes:
Grupo I: A cada participante se le colocó un casco de lectura de EEG (Neurofeedback) en el que en función del tipo de producción de ondas que emitiese (rango: Alfa-Beta-Zeta-Delta) se recibía un tipo de feedback auditivo o visual. Cuando los participantes lograban producir de forma espontánea ondas de tipo Beta SMR (ondas de 15-21HZ y 4-8HZ) podían controlar el aumento y la disminución de la iluminación en el escenario así como también la disminución del ruido ambiental para un mismo escenario simulado virtualmente en 3D de un teatro. A cada participante se le proporcionaban unas gafas 3D.
Grupo II: El planteamiento de abordaje era idéntico al del Grupo I pero esta vez la visualización del feedback era a través de un entorno simulado en una pantalla de ordenador y en formato 2D.
Grupo Control: Se le proporcionó el casco de Neurofeedback en un escenario real pero sin que el participante pudiese tener ningún control ni feedback por su conducta. Se les dieron la instrucción de cerrar los ojos y visualizar que estaban en el escenario.

Todos los participantes del grupo Control I mejoraron significativamente en todas las puntuaciones de las escalas y además adquirieron antes que el Grupo II el aprendizaje en el manejo del Neurofeedback. Todos los participantes sometidos a Neurofeedback relataron una mejora significativa en sus Puestas en Escena (o actuaciones) y Estados de Flow y los expertos académicos lo corroboraron en sus valoraciones, todo ello en comparación con el grupo control.

Con Realidad Virtual mejoraban antes y más rápido en sus habilidades de actor.

Con Realidad Virtual mejoraban antes y más rápido en sus habilidades de actor.

Conclusiones: Este es el primer estudio que demuestra las ventajas para actuaciones creativas siguiendo el “fast-wave SMR training”. A pesar de constituir un estudio piloto, su planteamiento y diseño está verdaderamente bien hecho.
En este caso nos han permitido concluir que a través de un aprendizaje por Neurofeedback en estados de relajación o concentración, se pueden asociar contextos donde presumiblemente se tienen estados de alteración y ansiedad, para así con 4 sesiones de entrenamiento poder extrapolar esas asociaciones y efectos hacia una mejor Puesta en Escena y Flow durante el escenario, lo que verdaderamente mejoraría la calidad de vida del sujeto entrenado.
Una vez más la potencia de las intervenciones ecológicas con soporte en la realidad virtual, nos abre la puerta a seguir imaginando y formulando intervenciones en las que la simulación de entornos y el aprendizaje implícito por biofeedback pueden reportar grandes y rápidos aprendizajes útiles para la vida diaria de nuestros pacientes.

¿De qué nos sirve la memoria? Según Norman “el conocimiento debería estar en el mundo en vez de en nuestra cabeza”.

Con esta sentencia quiere exponer que, por ejemplo, si nos acercamos a una puerta, debería ser obvio si se debe empujar o tirar para abrirla, o si estamos utilizando un fogón, debería ser obvio qué botón sirve para encender cada quemador.

No deberíamos tener que recordar estas cosas, pues su mismo diseño las hace obvias. Este es el mismo principio que encontramos tras el concepto de “ayuudas mnésicas ambientales”.

Desde no hace muchos años que saltaron las alarmas acerca de la correlación entre “la edad” y “el riesgo de padecer Alzheimer”, la preocupación sobre los temas de memoria han ido aumentando.

Pero si nos bajamos por un momento de esa ola de pensamiento y reflexionamos sobre la verdadera utilidad de la memoria en nuestros tiempos, podríamos llegar a concluir que ya no la necesitamos.

La dirección actual en la que evolucionamos no cuenta con la memoria.Foto: knezeves

La dirección actual en la que evolucionamos no cuenta con la memoria.Foto: knezeves

 

Con la llegada en el año 2000 de internet y el uso que cada uno hacemos de las nuevas tecnologías -calendarios informatizados, agendas electrónicas, relojes que nos avisan de citas y fechas señaladas, móviles que escanean caras para recordar sus nombres, dispositivos GPS adheridos a objetos para que no se nos pierdan,.. etc- .¿Quién necesita memoria?

En este artículo publicado en la prestigiosa revista Science se analiza el efecto que las nuevas tecnologías tienen sobre nuestro cerebro y su conectividad. Lo que descubren es que la tecnología no sólo moldea nuestra conducta a nivel conductual sino que además nos está moldeando la conectivdad cerebral, adaptándola a entornos más flexibles y volátiles, muy distantes de lo que era el cerebro mucho antes. Otra forma de entenderlo sería con la siguiente metáfora: antes nuestra habilidad para escribir a mano era fundamental para comunicarnos y hacer difusión del conocimiento, sin embargo ahora, escribir a mano es una habilidad cada vez menos necesaria y que probablemente dentro de miles de años (si esto sigue así y aquí…) habrá desaparecido. En ese futuro que estamos planteando la predisposición innata con la que nacerán los bebés ya no será hacia la escritura manual, será, por ejemplo, hacia la escritura por ordenador. Y será en ese momento cuando si “nuestro hijo” no ha aprendido aún a escribir por ordenador le llevaremos al médico. Porque nuestro cerebro, ya habrá cambiado.

Pero esta reflexión va un poco más allá, y es que además de cuestionarnos la utilidad de la memoria en nuestros tiempos, nos cuestionamos la posibilidad real de su correcto funcionamiento. En la era digital que vivimos, sobreestimulados y bombardeados por la abudante información que se genera cada segundo y que nos llega, ¿quién es capaz de memorizar todo lo que nos ocurre? y lo que es aún más dificil e importante…

¿Quien es capaz de separar la información relevante de la irrelevante?

Siempre que se habla que “el cerebro es maravilloso” y se justifica con frases como “años conviviendo con él y no sabemos nada aún”…suelo pensar que estas frases han pasado a formar parte ya de nuestro “sota-caballo-y rey” de nuestro vocabulario, y como si cuando qusiéramos redactar algo acerca del amplísimo tema “cerebro” esas frases se disparasen automáticamente para comenzar nuestro discurso.

Hasta hoy pensaba que estas frases eran sólo herramientas literarias para enfatizar. Pues de lo que estaba convencido es que sabemos, y mucho, sobre este órgano de casi kilo y medio. ¿Y por qué hasta hoy?:

La "plasticidad" nos permite aprender y a la vez olvidar. Dirk Sebregts

La “plasticidad” nos permite aprender y a la vez olvidar. Dirk Sebregts

Una de las características físicas de nuestro cerebro que nos permite cada día seguir adquiriendo conocimiento nuevo y aprender, se denomina “plasticidad”. Hasta hoy esa permeabilidad o plasticidad del cerebro ha sido uno de sus puntos fuertes porque nos convierte en seres que cambiamos nuestro cerebro para aprender y adaptarnos al su medio (condición indispensable de supervivencia en estos tiempos cambiantes que vivimos).

Esta mañana leyendo un artículo de un gran especialista en este tema-Stephen Grossberg- entiendí que eso físico que nos hace especiales y con una capacidad sorprendente para seguir aprendiendo, nos hace sin embargo muy vulnerables a tener problemas relacionados con la memoria, como por ejemplo: los olvidos cotidianos. ¿Es una paradoja verdad? Lo que nos permite aprender cosas nuevas nos permite a la vez olvidarlas….

Este autor nos resume este descubrimiento de la siguiente manera: todos los recuerdos que se fijan en el cerebro se fijan en estructuras cerebrales más estables, indelebles y duraderas. Esas estructuras tienen casi siempre y de forma fija las mismas conexiones, y el mismo número de sinapsis. Es por ésto que son estructuras menos plásticas y maleables, y su función es conservar el recuerdo”.

Sin embargo, existen otras estructuras cerebrales mucho más plásticas y maleables. con conexiones entre neuronas en constante cambio; plasticidad que nos permite adquirir conocimiento y eliminarlo para adaptarnos mejor al medio”.

En el artículo de este autor, nos cuentan como de los últimos estudios sobre el Alzheimer, se está investigando con eliminar con fármacos la plasticidad de los cerebros de ratones, para descubrir si así, con estructuras más estables, son capaces de recordar más cosas…

Fascinante ¿verdad?

Hoy os traigo una experiencia personal que marcó tanto mi carrera profesional como mi vida personal, y fue el día en el que conocí a un Mahatma.

Allá por 2010 me encontraba por CEADAC (Centro Estatal de Daño Cerebral) realizando mis prácticas sobre neuropsicología clínica y de repente, entró en el despacho médico “una persona, un luchador, como dirían los indios, un Mahatma”. Yo en aquel momento no me había percatado de la gran persona que tenía ante mis ojos y pensaba que era un chico más de prácticas, cuando a las 2 horas me dijeron que Ramón era un chico joven que había estado en el centro rehabilitándose de un Daño Cerebral Adquirido.

Yo algo tímido, quise preguntar porque había estado en el centro, pues era muy joven (20 años) y me contestó que “hubo un problema con el gas en su casa”.

Ramón salió en los periódicos regionales y no por algo que le hubiera gustado, ya que el titular fue “Trasladado a Madrid e intoxicado por monóxido de carbono”. Ramón había sufrido un daño cerebral masivo que casi le hace no estar vivo y que causó la muerte a su hermano pequeño, su abuela, su madre y su padrastro.

 

foto ceadac

Se puede luchar contra el daño cerebral. Foto CEADAC

 

Recuerdo el momento que me contó toda esta trágica historia, como alguien en la flor de la vida, había perdido todo, a su familia e incluso sus capacidades cognitivas y como él me contó que estaba vivo porque un médico se saltó el protocolo y dijo “vamos a meterle una vez más en la cámara es muy joven y tenemos que intentar que viva” y de esta manera recuperaron sus constantes vitales. Yo me encontraba en la cafetería del centro escuchando esta historia y de repente me dijo, “¿pero sabes Kiko? gracias a aquello que me pasó, ahora entiendo porque me encuentro vivo”. “Estoy aquí para ayudar a los demás”. Ahí yo le miré y pensé ”este chico tiene una gran alma”.

Después de contarme como lo había perdido todo, familia, ilusiones, sueños y capacidades, me contó cómo había recuperado todo. Me contó cómo tras casi 6 meses de rehabilitación volvió a andar, volvió a la universidad y aprobó el curso de arquitectura que tenía pendiente, reformó su casa y para él, lo importante eran los pequeños detalles, como el café que saboreaba en ese momento o ayudar a otras personas como lo habían hecho con él.

En ese punto de la conversación, comprendí que seguramente no conocería en muchos años quizás 2 o 3 décadas a una persona de un calibre tan grande como esta y entonces le pedí el teléfono y le comenté que estaba haciendo unos talleres de psicología positiva para personas que habían sufrido un daño cerebral como él y que si me podría ayudar con su testimonio a motivar a personas que habían sufrido un daño cerebral y estaban luchando por mejorar.

Ramón presenta para la psicología un caso excepcional de cómo uno puede salir reforzado ante la adversidad, crecer de manera positiva tras el impacto brutal de las pérdidas y aceptar el mundo tal como es. Es tan asombrosa esta historia que he decidido que esté en el blog, para ensalzar los valores de lucha y perseverancia que tuvo para salir adelante y compensar las secuelas psíquicas y físicas que había dejado aquel accidente de gas en su vida.

Gracias Ramón por habernos enseñado a todos a luchar.

Pinche aquí para visualizar el vídeo “cerebros rotos” (minutos 10:48-14:00)

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