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Prevención

Un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de California de San Francisco (EE.UU.) ha descubierto que las bebidas azucaradas pueden promover la enfermedad, independientemente de la relación que tiene el azúcar con la obesidad o la diabetes. Pero… ¿El azúcar estará relacionado también con el envejecimiento?

En el estudio que ha sido publicado en la revista American Journal of Public Health y al cual se ha hecho referencia en la sección de salud del periódico ABC se ha encontrado que el consumo de bebidas azucaradas está asociado con el envejecimiento a nivel celular. Los resultados mostraron que los telómeros eran más cortos en las células blancas de la sangre o leucocitos de los participantes que admitieron consumir mayor cantidad de refrescos azucarados. Para explicar que son los telómeros, haremos referencia a una entrada ya publicada en Neuroname sobre dieta y longevidad en la que se explica que los telómeros son unas estructuras que protegen a las células de nuestro organismo para evitar el deterioro celular.

Estas estructuras marcan los extremos de las hebras de ADN en nuestros cromosomas y su trabajo es fundamental  para garantizar que éste se repara y copia correctamente. Cuando los telómeros se vuelven demasiado cortos, la célula muere, por ello, han sido asociados a diversas enfermedades relacionadas con el envejecimiento como diabetes, cáncer, o enfermedades del corazón.

Foto de Martin Cathrae (licencia creative commons)

Las bebidas azucaradas podrían adelantar el envejecimiento. Foto de Martin Cathrae (licencia creative commons).

El equipo de investigadores sostiene que el consumo de bebidas azucaradas de forma regular podría promover la enfermedad a través del envejecimiento celular de los tejidos y de un mal funcionamiento en el control metabólico de los azucares que consumimos. La investigadora Elissa Epel, autora principal de la estudio,  también sostiene que por primera vez se ha asociado que las bebidas azucaradas están relacionadas con el acortamiento de los telómeros y que sus resultados se mantenían independientemente de la edad, raza, ingresos económicos y nivel de escolaridad.

 Los autores sólo compararon la longitud de los telómeros y el consumo de refrescos azucarados en un solo punto de tiempo y por tanto no se puede demostrar la causalidad, por lo que han iniciado una nueva investigación en la que se realiza un seguimiento en tiempo real para encontrar los efectos de las bebidas azucaradas en el envejecimiento celular.

En el estudio se pone de manifiesto, que el consumo diario de una bebida azucarada de 600 ml estaba asociado a un envejecimiento biológico añadido de 4,6 años, estos efectos son comparables con los efectos perjudiciales del consumo de tabaco. Un 21% de los participantes del estudio (5.309 peronas) de entre 20 y 65 años reconoció beber al menos 600ml al día.

Autores del estudio sostienen que es importante saber qué alimentos acortan los telómeros y cuales los alargan, y en este caso parece que el consumo de bebidas azucaradas fue uno de los factores que tuvo una asociación negativa con la longitud de los telómeros. Por ello, algunos expertos sanitarios desaconsejan el consumo de este tipo de bebidas para la prevención de diversas enfermedades y la promoción de la salud en el envejecimiento, y sostienen que al igual que otras sustancias perjudiciales como el tabaco, los refrescos azucarados pueden ser adictivos y requieren de tratamiento.

Existe una amplia bibliografía acerca de cómo prevenir o retrasar enfermedades asociadas al envejecimiento, buscando tener una mayor longevidad y salud en la tercera edad.

Muchos trabajos científicos y psicoeducativos hacen hincapié fundamentalmente en la actividad física y cognitiva diaria, actividades que son beneficiosas para cualquier persona, sea cual sea su edad, sexo o raza. Sin embargo, también deberíamos promover y apoyar que estas actividades estén acompañadas de un contacto con otras personas, ya que el ser humano sano es indudablemente social, salvo excepciones como, por ejemplo, retiros espirituales.

Un factor determinante para la salud mental es el sentimiento de soledad “no elegida” y, especialmente, para adultos mayores, en quienes esta sensación personal puede llegar a ocasionar problemas de salud graves e incluso la muerte. Concretamente, los mayores que sienten soledad tienen un 59% más de probabilidad de sufrir enfermedades serias (enfermedades coronarias, artritis, depresión o trastornos del sueño) y un 45% más de riesgo de muerte prematura.

En tus manos está el sentirte o no sólo. Foto de Guildm20

En tus manos está el sentirte o no sólo. Foto de Guildm20

Esta afirmación queda reflejada en los datos desprendidos por los investigadores de la University of California San Francisco, quienes afirman en uno de sus estudios que el 43% de los adultos mayores dicen sentirse solos. El dato se considera más impactante al saber que únicamente el 18% vive sin compañía, y que el 25% de mayores sienten soledad sin estar solos. Por tanto, no hay que confundir: tener la compañía de otras personas, con soledad; pues la soledad es un término abstracto, subjetivo y complejo, con base emocional y no únicamente física.

Estos porcentajes son un toque de atención tanto a la red sanitaria como a la red social establecidas en una sociedad que deja desatendida a uno de los valores más importantes en otras culturas como son nuestros mayores, especialmente cuando ésta es una fase por la que tarde o temprano pasaremos todos.

Ampliar y conectar mejor la red social de este amplio colectivo mejoraría su calidad de vida. El estado mental sano se vincula en gran parte al bienestar subjetivo de la persona, y no sólo al estado objetivo de la misma. Este estado mental repercutirá en el rendimiento de los estados físicos y cognitivos, potenciando o deprimiendo nuestras aptitudes y actitudes. Por tanto, una mente sana necesita de un apoyo psicosocial y mentalidad positiva como sostenes emocional y motivacional que mantengan y aprovechen nuestras funciones cognitivas, no sólo estar acompañado, sino sentir que se está acompañado.

Por todo ello, iniciativas como las que se promocionan desde Mayoores fomentan la participación y valores sociales en este colectivo. Esta iniciativa se define como la primera Web Social para mayores de España. Según su cofundador y director de contenidos Hector Pascual “se trata de un punto de encuentro en Internet para relacionarse, compartir, ayudarse y disfrutar.”

Según la organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades cardiovasculares (ECV) se deben a “trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos”, como por ejemplo ataques cardiacos, hipertensión o insuficiencia cardiaca. Las principales causas de una enfermedad vascular son el consumo de tabaco, la inactividad física y una alimentación poco saludable.

Según una nota descriptiva de la OMS las ECV son la principal causa de muerte en todo el mundo. Esta enfermedad afecta por igual a ambos sexos, aunque más del 80% de las enfermedades cardiovasculares se producen en países de ingresos bajos y medios. Se estima que para el año 2030 morirán aproximadamente 23,3 millones de personas por ECV.

Un equipo de investigadores de la universidad de Northwestern y de la universidad de Illinois en Estados Unidos, ha creado un dispositivo móvil a través de un parche similar a la piel del ser humano totalmente invisible capaz de avisar a la persona que lo esté utilizando si está sufriendo problemas cardiovasculares en ese momento.

Foto Seattle Municipal Archives (Licencia creative commons)

El dispositivo es capaz de avisar a la persona si está sufriendo problemas cardiovasculares en menos de 30 segundos. Foto: Seattle Municipal Archives (Licencia creative commons)

El parche es capaz de detectar cualquier tipo de problema asociado al corazón debido a que puede procesar la temperatura corporal, la persona que lo esté usando verá que el parche ha cambiado de color si está sufriendo algún problema en menos de 30 segundos. Esta tecnología utiliza aproximadamente 3.600 cristales líquidos que detectan el calor corporal de la persona.

Funciona analizando el flujo de la sangre y la tasa de hidratación de la piel, posteriormente los datos son transmitidos a un algoritmo que interpreta los resultados y en función de ellos muestra en el parche un determinado color en base a la temperatura de la piel en la zona del cuerpo donde esté siendo empleado, y todo ello en menos de 30 segundos.

Los autores del estudio publicado en la revista Nature Communications, sostienen que este dispositivo es el primero que detecta tan fácilmente los problemas de corazón, y que además mide la sequedad de la piel de manera que al beneficiario del producto no le resulte invasivo. El parche puede utilizarse todo el día, la persona que lo esté utilizando no lo notará, debido a que es inalámbrico y muy cómodo, ya que se ajusta a la textura de la piel y adapta los sensores a ella.

Este tipo de tecnología podría mejorar la calidad de vida de las personas que sufren problemas cardiovasculares, aunque no debemos olvidarnos que es importante la prevención de este tipo de enfermedad debido a su incidencia en la población, evitando hábitos no saludables, e incluyendo en nuestra rutina diaria una dieta equilibrada y actividad física.

Un estudio realizado por un equipo de investigadores del University College London (Reino Unido) he encontrado que las personas que son optimistas y disfrutan de la vida tienen menor deterioro físico en la vejez. Es decir, las personas que disfrutan con lo que tienen y son positivas tienen una mayor independencia en las actividades de la vida diaria (hacer la comida, vestirse, ir a comprar, etc) y su deterioro físico es mucho más lento.

El equipo que realizo el estudio que ha sido publicado en la revista Canadian Medical Association Journal (CMAJ) realizó un seguimiento de ocho años a 3.200 participantes con edades de entre 60 a 90 años. El objetivo de los investigadores era descubrir la relación entre el bienestar emocional y el bienestar físico.

Andrew Steptoe, investigador principal del citado estudio, encontró que las personas que se mostraban más optimistas ante la vida tenían unas características en común, como estar casados, trabajar, haber tenido un nivel educativo y tener un buen estatus socioeconómico. Los participantes que mostraban niveles más bajos de satisfacción con la vida eran personas que habían sufrido enfermedades coronarias, diabetes, artritis o episodios depresivos.

Estudios realizados con anterioridad ya asociaban una vida feliz con una mayor esperanza de vida y un menor riesgo de enfermedades, pero a diferencia del estudio del equipo londinense,  no se analizaba el declive físico y funcional en las actividades de la vida diaria.

Foto de torbakhopper HE DEAD

Las personas que no disfrutan tanto de la vida tienen un riesgo tres veces mayor de padecer problemas en las actividades cotidianas. Foto de torbakhopper (Licencia Creative Commons).

El estudio también pone de relieve que hábitos negativos para la salud como pueden ser el sedentarismo, el tabaco, y el alcohol se encontraban asociados a una disminución de la capacidad para ver el lado positivo de las cosas que nos ofrece la vida.

Según Steptoe, la gente que no sabe ver “el lado positivo de las cosas” y que no disfrutan como tal, tenían un riesgo “tres veces mayor de desarrollar problemas en las actividades diarias” que las personas que sí eran optimistas y eran capaces de solucionar sus problemas para desempeñar sus actividades cotidianas.

Los autores del estudio analizaron el deterioro físico diario y la velocidad de los pasos al caminar para valorar la funcionalidad a nivel físico, ya que “la velocidad de la marcha al caminar puede considerarse uno de los primeros marcadores del deterioro y la fragilidad funcional”

Estos resultados ponen de manifiesto que es importante saber disfrutar de la vida y ser positivo en lo que nos acontece, ya que eso mejorará nuestra movilidad y salud en un futuro y mantendremos nuestra independencia para seguir realizando las actividades cotidianas. Los autores subrayan que se deberían realizar más estudios futuros, ya que ellos no tuvieron en cuenta la presencia de varias enfermedades al mismo tiempo (comorbilidad) ni la presencia de deterioro cognitivo, aunque este  no es el primer estudio que indica las ventajas de disfrutar de forma positiva de la vida en la salud.

Foto de arileu (Licencia Creative Commons)

Las personas optimistas ven mejor “el lado bueno” de las cosas, mejorando su salud en la vejez. Foto de arileu (Licencia Creative Commons).

Por ello os animamos a que intentéis vivir la vida con positividad y ver siempre el lado positivo de las cosas para resolver los problemas que nos surgen en nuestra vida, ya que gracias a ello, nuestra actitud será más positiva, con nosotros mismos y con las personas que nos rodean y mejorara nuestra salud física y psicológica, llevándonos a un envejecimiento más saludable.

El Equipo de Neuroname os desea unas felices fiestas y un Feliz año 2015.

“La vida tiene su lado sombrío y su lado brillante; de nosotros depende elegir el que más nos plazca”  -Samuel Smiles-

En los últimos años se han llevado a cabo varios estudios sobre los efectos de algunos alimentos en el envejecimiento. Algunos expertos recomiendan la dieta mediterránea por su variedad de alimentos al comprobarse sus efectos beneficiosos sobre la salud. La dieta mediterránea ha sido relacionada con la disminución del riesgo de algunas enfermedades crónicas.

Un equipo de investigadores del Hospital Brigham y de Mujeres en Boston (EE.UU.), ha descubierto que el consumo de manera prolongada de este tipo de alimentación está asociado con telómeros más largos.

Pero… ¿Qué son los telómeros? Los telómeros son unas estructuras que están situadas en la parte de los extremos de los cromosomas que protegen a las células de nuestro organismo. Estas estructuras se van haciendo más pequeñas a medida que envejece el organismo y su función es proteger el extremo cromosómico para evitar el deterioro celular.

Foto de Giuseppe Milo (Licencia Creative Commons)

La dieta mediterránea protege el acortamiento de los telómeros, estructuras cromosómicas ligadas con el envejecimiento. Foto de Giuseppe Milo (Licencia Creative Commons).

El hecho de que los telómeros se hagan más pequeños se ha asociado con diversas enfermedades relacionadas con el hecho de envejecer, como por ejemplo diversas patologías cardiovasculares, aunque todavía no está del todo claro la función de estas estructuras y su papel dentro de la longevidad humana. Factores como el estrés y la inflamación pueden acelerar la disminución de los telómeros y la dieta mediterránea podría ser un amortiguador de esa aceleración.

Immaculata De Vivo, autora principal de dicho estudio, sostiene que los resultados obtenidos señalan a la dieta mediterránea como una herramienta de promoción de la salud y la longevidad. Las participantes del estudio fueron  4.676 mujeres sanas a las que se les midió la longitud de sus telómeros y se les realizó un cuestionario sobre su consumo alimentario. Los resultados mostraron que un consumo prolongado de alimentos incluidos en la dieta mediterránea estaba asociado con telómeros más largos.

El estudio ha sido publicado en la revista British Medical Journal donde Marta Crous-Bou, autora del trabajo sostiene que una alimentación saludable en general está asociado con telómeros más largos, pero es la dieta mediterránea con la que se observa una asociación más fuerte. Es importante que se siga una dieta en su conjunto ya que ninguno de los componentes por separado tuvo efectos en los telómeros.

Para futuras investigaciones los autores sugieren que se tengan en cuenta las interacciones entre los genes, la dieta y el sexo para observar las variaciones entre los habitos alimentarios y la longitud del telómero. Desde Neuroname os animamos a que incluyáis en vuestros hábitos una dieta saludable como es la mediterránea.

Como actualmente se sabe la población mayor de 65 años va en aumento y una medida de prevención ante diversas enfermedades podría ser la promoción del “envejecimiento saludable” que cada vez tiene más fuerza en diversas investigaciones de neurociencia. Las evidencias encontradas sugieren que hay tres factores que están incluidos dentro del envejecimiento saludable;  el estilo de vida que tenga una persona dentro de un entorno social, el entrenamiento cognitivo y el ejercicio físico. En la investigación que se describe a continuación se han centrado en el papel del entrenamiento cognitivo, centrando el foco en los factores de logro educativo y ocupacional, que han sido considerados dos de los principales pilares de la reserva cognitiva (RC).

Dicho estudio realizado por  María. E López, Sara Aurtenetxe, Ernesto Pereda y colaboradores ha sido publicado en la revista Frontiers in Aging Neuroscience. Se seleccionaron  a 21 participantes con edades comprendidas entre los 65 y los 85 años de de edad. Los participantes fueron divididos en dos grupos en función de las puntuaciones que hubieran obtenido en el índice de reserva cognitiva, que se calcula teniendo en cuenta   su nivel educativo y su cualificación laboral. Se consideró que las puntuaciones entre 1 y 5 tenían  un índice de reserva cognitiva bajo (12 participantes) y que las puntuaciones de 6 a 10 correspondían a un índice de reserva cognitiva alto (9 participantes).

Foto de kayugee (Licencia Creative Commons)

El estudio confirma que mantener el cerebro activo a lo largo de los años ayuda a tener una vejez más sana. Foto de kayugee (Licencia Creative Commons).

En ambos grupos se realizó una tarea de memoria que consistía en memorizar 5 letras que aparecían en  una pantalla mientras se medía su actividad cerebral y las señales neuronales a través de una magnetoencefalografía. Mientras se medían sus señales neuronales, los sujetos llevaron a cabo una tarea de memorización de cinco letras aparecidas en una pantalla. En la segunda fase se mostraban  letras de forma individual durante un segundo y tenían que pulsar a un botón con su mano derecha si la letra era o no una de las memorizadas. En total se enseñaron 250 letras siendo la mitad de ellas aprendidas de memoria.

Los resultados mostraron que los participantes con bajos niveles de reserva cognitiva necesitaron un mayor esfuerzo cerebral que aquellos participantes que tenían un nivel más alto. Este mayor esfuerzo cerebral estaba asociado a una peor eficiencia cognitiva debido a que requería más conexiones cerebrales de las necesarias, es decir más recursos cognitivos para poder realizar una misma tarea. Una mayor eficiencia estaría asociada con un reclutamiento de menos actividad neuronal y por lo tanto menos pérdida de energía, por lo que la red más eficiente sería la que necesita menor sincronización cerebral. Este grupo en concreto mostraba mayor conectividad neuronal en las regiones cerebrales prefrontales y en las regiones posteriores (temporal, parietal y occipital) si eran comparados  con el grupo que mostraba un elevado nivel de reserva cognitiva.

Una limitación observable del estudio es el tamaño de la muestra, considerado reducido. Por lo que futuros estudios deberían incluir un mayor número de participantes teniendo en cuenta que actualmente hay datos que demuestran la importancia de la reserva cognitiva en el envejecimiento. Desde Neuroname os animamos a utilizar este tipo de estrategias preventivas como es el entrenamiento cognitivo para lograr un envejecimiento saludable.

Las benzodiazepinas son medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central, y cuyos efectos pueden ser sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y amnésicos entre otros. Normalmente se utilizan para el tratamiento de la ansiedad, insomnio y otros estados afectivos.

Sophie Billioti de Gage, Yola Moride, Thierry Ducruet y colaboradores, han realizado un estudio con el objetivo de investigar los efectos a largo plazo de las benzodiacepinas en tratamientos contra la ansiedad y los trastornos del sueño. Los autores sostienen que existe relación entre la enfermedad de Alzheimer con dichos tratamientos, y aunque exista un riesgo de demencia mayor en las personas que consumen benzodiacepinas, la asociación de estos factores no está clara. El estudio ha sido publicado en la revista British Medical Journal.

Frédérique Voisin-Demery

El uso de Benzodiacepinas de acción prolongada podría aumentar el riesgo de padecer Alzheimer. Foto de Frédérique Voisin-Demery.

Los participantes fueron 1.796 personas con diagnostico de enfermedad de Alzheimer que se compararon con un grupo control de  7.184 personas sanas  agrupadas por sexo y edad. Los investigadores analizaron la relación entre la exposición a las benzodiacepinas y el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer a largo plazo durante un periodo de seis años y la correlación entre la dosis y la respuesta. En ambos grupos se tomaron muestras al azar de personas mayores de 66 años que Vivian en la comunidad.

Los resultados mostraron que el uso de fármacos como las benzodiacepinas durante tres meses o más estaba asociado a un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer hasta en un 51%. Sin embargo, no se encontró asociación entre los participantes que  tomaron estos fármacos durante menos de tres meses. Esto significa que la fuerza de la asociación se incrementaba a mayor exposición de los participantes a los fármacos, especialmente con el uso de benzodiacepinas de acción prolongada.

Por tanto, los autores sugieren que el uso de benzodiacepinas está asociado a un mayor riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer, por lo que estaría injustificado el uso a largo plazo de estos fármacos como tratamiento principal, ya que puede ser considerado como un problema de salud pública.

El hatha yoga es un conjunto de ejercicios físicos posturales diseñados para alinear la piel, los músculos y los huesos. Se dice que puede abrir muchos canales del cuerpo, especialmente la columna vertebral, de modo que la energía fluya libremente. Podremos desarrollar un equilibrio de fuerza y flexibilidad y dirigir nuestra atención en la respiración, para vivir intensamente cada momento.

En un estudio realizado por Neha P. Gothe , Arthur F. Kramer y Edward McAuley  y publicado en la revista The Journals of Gerontology se  examinaron los efectos de una intervención de 8 semanas de Hatha yoga en las medidas de la función ejecutiva y la capacidad de memoria de trabajo en personas mayores.

Los participantes del estudio fueron un total de 118 personas con una media de 62 años de edad y un estilo de vida sedentario. Del total de participantes, 61 recibieron clases de yoga en la modalidad de hatha-yoga. La duración de la intervención fue de tres veces por semana durante ocho semanas.

Foto de Jean Henrique Wichinoski

El Yoga ayudaría a reforzar las funciones cerebrales, especialmente en personas mayores. Foto de Jean Henrique Wichinoski.

El resto de participantes recibieron el mismo número de clases y con igual duración, pero dedicadas a estiramientos y ejercicios de tonificación convencionales. Todos los participantes completaron pruebas de función ejecutiva, incluyendo el paradigma de conmutación de tareas establecidas, n-back y capacidad de memoria de trabajo al inicio del estudio y en el seguimiento.

Los resultados del estudio mostraron que tras la intervención de ocho semanas el grupo que practicó yoga fue más rápido y preciso en las pruebas de memoria,  flexibilidad mental y en la habilidad para cambiar de una tarea a otra, en comparación con su desempeño antes del periodo de intervención. Los participantes que recibieron clases de estiramientos y ejercicios de tonificación no obtuvieron cambios significativos a nivel cognitivo tras las ocho semanas. Las diferencias observadas entre ambos grupos no se relacionaban con la edad, el sexo, el nivel social ni otros factores demográficos.

Los autores sugieren que tras estos resultados serían necesarios estudios sistemáticos más grandes para examinar a fondo los efectos del yoga en la función ejecutiva y en otros dominios de la cognición para mantener o mejorar el funcionamiento cognitivo en el proceso de envejecimiento.

¿Algún día te has preguntado cómo es la memoria de un ciclista?. ¿O como es la memoria de un corredor de fondo?

Quizás esta pregunta la tuvieron Kirk I. Erickson, Michelle W. Voss y colaboradores cuando en 2010 decidieron realizar un estudio para verificar como el ejercicio aeróbico afectaba a una importante zona anatómica del cerebro relacionada con los nuevos aprendizajes y la memoria.

Los investigadores de dicho estudio provienen de los departamentos de psicología de la universidad de Pitsburg, Ohio, Rice University Houston, el Instituto Beckman para el estudio de la ciencia y tecnología y el departamento de Kinesiología de la universidad de Illinois. Estos investigadores  sometieron a dos grupos de ancianos a dos tipos de actividad física (ejercicio aeróbico frente a ejercicio no aeróbico) y después de 1 año vieron con técnicas de volumetría cerebral como había cambiado su cerebro y con más detalle su hipocampo.

Imagen de Damian Hunt

La actividad física aeróbica aumenta el volumen del hipocampo y mejora la memoria. Foto de Damian Hunt.

 

Los resultados fueron claros y contundentes. El grupo de ancianos que realizó el ejercicio aeróbico:

  1. Incrementó la perfusión en el hipocampo (llega más cantidad de sangre a esta zona del cerebro)
  2. Incremento en tamaño la parte anterior del hipocampo. De hecho el incremento fue de un 2% revertiendo los efectos pérdida de masa cerebral en el hipocampo causado por la edad
  3. Como resultado se produjeron mejoras en la memoria espacial

 

Pero este grupo de investigadores no solo demostró esto, sino que fue más allá y concluyó que la actividad física aeróbica incrementaba el volumen en el hipocampo porque se producía un incremento de BDFN en el giro dentado.

Y te preguntarás, ¿porque es tan importante esto?

Pues los BDFN son factores de crecimiento y desarrollo neuronal y el giro dentado es una zona específica del hipocampo donde se produce una gran cantidad de crecimiento de nuevas neuronas. Así esta investigación apunta que el ejercicio aeróbico en nuestro cerebro funcionaría como lo hace un liquido enraizador en las plantas haciendo que tengamos más cantidad de neuronas y mejor conectadas.

Desde Neuroname os animamos a incluir en vuestra rutina diaria el ejercicio físico aeróbico, debido a los beneficios mostrados en el presente estudio.

Mmmmmm… Sabor Intenso y con un toque amargo. Un escalofrío de puro placer recorre nuestro cuerpo cuando mordemos un trozo de Chocolate. ¿Podría ser saludable esta pequeña adicción?

Giulio María Pasinetti  acaba de descubrir cómo afecta el “Cacao” a la comunicación sináptica en un modelo genético de ratones con enfermedad de Alzheimer.

Un último estudio realizado en Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York ha demostrado que un tipo de Cacao que han denominado “lavado” y que contiene grandes cantidades de polifenoles impide la acumulación de las proteínas beta-amyloide justo allí donde la enfermedad de Alzheimer actúa de una manera disruptiva “en los lugares intersinapticos”.

Foto de Austin Kirk

El cacao podría prevenir el deterioro cognitivo a largo plazo. Foto de Austin Kirk.

 

La sinapsis es un proceso fisiológico clave para el correcto funcionamiento de la cognición, puesto que es el lugar físico donde las neuronas se intercambian los mensajes. En la enfermedad de Alzheimer, una proteína mal plegada se acumula en estas zonas haciendo que la comunicación entre neuronas sea deficitaria, y provocando en última instancia que toda la estructura celular degenere y muera.

Es ahí donde parece tener efecto este extracto especial de Cacao “Lavado” con altos contenidos en polifenoles, reduciendo la acumulación de oligomeros de Beta-Amyloide y devolviendo el funcionamiento correcto a las neuronas.

Los resultados del estudio, publicado en Journal of Alzheimer’s Disease (JAD), son los primeros en sugerir que el incluir cantidades adecuadas de polifenoles de cacao en la dieta, puede prevenir el declive cognitivo a largo plazo.

Por tanto, en base a los resultados podríamos deducir, que al menos durante un tiempo seria saludable incluir este tipo de cacao en la dieta en las cantidades adecuadas, disfrutando de esa pequeña y dulce adición que supone el chocolate… Mmmmmm

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