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Durante muchos años hablar de sexo era un tema tabú en muchas familias y especialmente hablar de sexo en la tercera edad se consideraba inconcebible. Actualmente se habla más de la sexualidad en la vejez, especialmente en el ámbito profesional. Con el envejecimiento se producen cambios físicos y fisiológicos que en algunas ocasiones produce que la sexualidad sea rechazada o negada.

Debemos integrar la sexualidad entre otros aspectos para comprender que el sexo en la tercera edad es algo normal y es importante  para el bienestar y calidad de vida de las personas mayores. En la ancianidad se suelen ocultar los deseos  y manifestaciones sexuales a jóvenes y adultos, debido a las críticas o a la falta de comprensión que estos tienen hacia la sexualidad en la vejez.

Antiguamente se consideraba que el sexo estaba ligado únicamente a la reproducción, no dejando sitio para la sexualidad en la tercera edad, debido a que el sexo se consideraba algo “de jóvenes” y se extendían prejuicios que obligaban a la gente mayor a dar la imagen social que se tiene de ellos, sin tener en cuenta sus necesidades y convirtiendo el sexo en la vejez en un tema tabú que permanece con los años y cuyas consecuencias negativas pueden convertirse en problemas de autoestima que sufren algunos mayores. Por ello, el anciano tiene que saber que tener deseos sexuales no es anormal, infrecuente o inmoral.

Foto de jqmj (Queralt) licencia creative commons

El sexo se consideraba algo de “jóvenes” promoviendo así los prejuicios de la sexualidad en la tercera edad. Foto de jqmj (Queralt) licencia creative commons.

Las parejas mayores deben dedicar un tiempo a su intimidad, proporcionándose el cariño que necesitan, sin renunciar a la sexualidad. En un estudio realizado por el CRAM (Comité Regional del Adulto Mayor) y publicado en la revista de estudios médico humanísticos se recogieron datos con respecto a la sexualidad de 170 adultos mayores. Como conclusiones de dicho estudio se observó lo siguiente:

La sociedad se equivoca al considerar a los ancianos como seres asexuados, ya que la mayoría de los encuestados mantenían relaciones sexuales y no influía la edad para mantener una actividad sexual. En el estudio se resalta la importancia de la actividad sexual para la mejora de la salud física y psicológica en el envejecimiento.

En la vejez está presente el amor y el orgasmo en el acto sexual, aunque también algunas personas manifestaron falta de deseo, de amor o tensión en la pareja. La estimulación más predominante en la tercera edad eran las caricias y los besos, y en menor medida las palabras. Es importante que el deseo sexual sea mutuo para que se realice el acto sexual de manera espontánea. Cuando no existe acuerdo, la comunicación entre los dos miembros de la pareja se vuelve fundamental.

Foto de Ben Smith (Licencia Creative Commons)

La sexualidad está presente a lo largo de todo el ciclo vital. En la tercera edad se puede tener una vida sexual satisfactoria. Foto de Ben Smith (Licencia Creative Commons).

Por tanto, los sentimientos, los deseos y las actividades sexuales están presentes a lo largo de todo el ciclo vital, y aunque se produzcan algunos cambios físicos y fisiológicos, ello no impide que en la ancianidad se pueda tener una vida sexual satisfactoria y plena.

Como diría Albert Ellis “Una sexualidad libre y placentera puede aportar a nuestras vidas una buena cantidad de disfrute y placer inofensivos”.

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Natalia Sotelo

Licenciada en Psicología por la Universidad de Madrid, se ha especializado en el campo de la Psicogerontología. Máster Oficial en Psicogerontología (2013-2014).